El vacío…

Qué diminuta es la existencia cuando la noche se acerca. Es como aquella bombilla intermitente, que va iluminando la sombra del ocaso. Nadie dijo que vivir fuese sencillo, hay muchas preguntas rondando a sus espaldas y pocas respuestas dispuestas a salir a la luz. La zozobra de estar vivo solo se compara con la zozobra de la muerte anunciada, el tiempo transcurrido es la cúspide de respirar sin alientos.
Qué diminuta es la existencia cuando la soledad atraviesa la puerta. El vacío de existir palpita en cada instante, va carcomiendo las entrañas, con un simple: “lo siento”, pero, ¿Qué sientes? Qué sientes, si cada vez, el vacío se hace más grande y la puerta, sigue sin abrirse.

7 Comentarios

  1. Me ha encantado! El vació es tan poderoso a veces y hace tanto daño que hace que la vida pese, que cueste respirar. Creo que ya te lo he comentado alguna de las veces que me he dejado caer por aquí, pero transmites esa sensación de “asfixia” muy bien.

    De verdad, mi más sincera enhorabuena una vez más.

    Un abrazo,

    Borja

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