Tengo una confesión que hacer

Tengo una confesión que hacer
y, en mis noches,
la luna concreta mi pedido.
Es una virtud callar
y ofrecer un poco de abrigo,
en mí, nacen todas las respuestas
y en ti, mueren cada una de ellas.

Anaranjado cielo,
sin nubes estorbando,
hacen de mi horizonte
un hogar soñado.

Mi vestido es de flores
mi garganta de mármol
Sé que debo hablar
pero mi voz se ha apagado.

Tengo una confesión que hacer
y, en mis mañanas,
el café me invita a nacer.
Es una virtud hablar
cuando el corazón
te enseña a guardar;
el silencio es mi peor enemigo
he callado, miro y sonrío…

Tengo una confesión que hacer
y tal vez, ya la he dicho,
mi palabra sea dicha
y mis suspiros
un delirio.






Ruidosa noche

Foto tomada por: Ignacio Perffeto



Ruidosa noche:
el versículo se ha leído
y, mi sublime encanto
ha teñido de rojo
mi ventana.

He colmado la paciencia,
he sucumbido en nostalgia;
ya no falta pedir cordura
a un mundo,
donde es la oscuridad
quién me da paz.

Paz abrupta, paz estrecha
una ruleta de certezas
yacen a lo largo del umbral…
¿Quién sabrá de mí
al morir la noche?
¿Qué sabré yo,
sin estar sin ella?
Aun ella es mi amparo,
y yo me he salvado
una en un millón.


19 poema de la serie: Diablo de los Poemas




El agua parte sin regresar

Ha dejado de llover.
Y soy consciente que el frío no me deja pensar con claridad.
Tengo sed y me duelen los pies;
la música no ha dejado de sonar,
quizá el viento, me enseñe el lugar,
aquel lugar, donde nada duele,
donde el vacío es una bala en la cien.

Nostalgia vestida de felicidad,
me río.
Quizá mañana la dicha sea eterna
y los suspiros huyan de mí,
así como yo, hui de ellos…

¿Y si la lluvia se ha llevado
lo mejor de mí?
No lo sabré nunca
pues, el agua parte sin regresar.



Te quiero recordar

Te quiero recordar,
pero mi silencio es ajeno.
Ruido insensato
me acaricia como cualquier gato,
no es grato mentirme
y haber rozado tus labios.

Deja de posarte sobre mi rima,
aráñame la espalda
mi cama no te miente
y tus entrañas son,
el refugio de mi alma.

Te he visto calmar
mis diluvios, y aun así,
el viento te ha llevado
a un abismo
qué no reparo.

Te quiero recordar
y, mi memoria difusa
no alberga
la redención de tu rostro.



Poema incluido en la lista de Alter-ego

Escalera de mentiras

Mi noche, empero, es narcisa a la luz
mi luna, empero, es libre sin cruz.

Yo quise mutilar las margaritas
mojar mi rostro cansado,
pero la noche seguía intacta, seguía sonora
y, mi voz erguida
calló.

Esta escalera de mentiras
me eleva, me mata sin razón;
ya no hay margaritas
qué despojar
ni noches qué abrazar,
solo el silencio de mi cama
me arrulla sin tesón.

Sueño sin desenlace.

La corriente secó mi timidez;
en aquel instante,
fui tenue, impar e impaciente…
Pequeño desliz,
ha dejado mi piel
entumecida, cansada y desgastada.
Yo saboreé la verdad de tus labios
y besé tus mentiras,
aún así, copulabas en silencio.
Remota idea de equivocarme,
de verter mi sanidad
en un cuerpo usado.
Mi espalda habla de mi pasado
y mi vientre promulga
un futuro que rechazo…
¡Catarsis!
¡hipnosis!
¡Súbita muerte!
Mi desierto permanece inmóvil
y en mi ciudad la lluvia no cesa,
tal vez, sea la hora
de condenar esta realidad
a un sueño sin desenlace.



La maldición escrita

Qué se sentirá estar completa,
sin miedos ni recetas para huir.

Qué se sentirá respirar sin pausas
ni dolores en el pecho.

Qué se sentirá dormir a tiempo
sin desvelarse en las altas
moradas del sueño.

Qué se sentirá…
Ser yo, sin culpa de mí
siendo la misma de siempre,
pero sintiendo a medias…
Con un corazón novato
y, unas tripas revueltas.
Mi sangre tibia está,
dispuesta ha desbocarse
en fábulas de frenesí,
pero mis hombros encorvados están
sintiendo a media máquina,
el peso de unos besos
sin aliento,
el peso de una boca
sin deseos…

He aquí la maldición
escrita
y, teñida en el pecho.
Sin tan solo fuese yo,
una válvula
que impulsara mis venas
llenas de cemento,
no habría nada qué lamentar
no habría nada qué decir…
En mí
nacería la vida en sí.

Poema Pink VI

Afloro mi desnudez frente al lente;
recito mentiras, escribo saturas.
Mis cicatrices están escritas
en los versos.
Tengo calados los nervios
y sigo aquí, desnuda, mirándote
a lo lejos.
Ya caminé hacia el umbral,
me vestí de infierno, y sin salir corriendo
jugué con la luz que brotaba desde el suelo.
Pink me hice llamar,
pero mi nombre es de fuego,
salí del vientre de mi madre
y supe conquistar los cielos.
“Remember when you were young
you shone like the sun
He brillado como un sol naciente,
entero y resplandeciente.
Me he hundido entre los mares rojos
de esta zozobra, de no saber de mí,
cuando fui yo la que creí.
Sé de sobra que mi piel es escasa,
mis deseos son intrépidos,
y mi boca caza sin esperanzas.
De mi noche no espero nada
y aun así, todo concluye en ella.

Pareciera, todo pareciera…

Pareciera que soñar es un desvelo,
una carrera sin final,
una montaña de hielo,
una pupila dilatada
queriendo
ahorrarse los lamentos.

Yo, mi cielo, el vértigo
Él, su infierno, su destiempo.

Pareciera que vivir es un sueño,
una lluvia sofocante,
una mirada sin gesto,
un río sin cause,
buscando
ahogarse a mar adentro.

Pareciera, todo pareciera…
y la verdad sucumbe
sin pérdidas.

Marte vivo, Venus solitaria.

Todos los derechos reservados a sus respectivos autores
Pintura de: Malcolm Liepke

Anclada a tus designios
estoy,
aguardando sin suspicacia
el momento
para así, al fin,
sentir
la cúspide de tu fuego.
Eres estrella fugaz,
el Marte vivo
y yo la Venus solitaria,
empecinada
en devorar tu horizonte.
Vístete de atardecer,
penetra tu luz
en mi noche.
Encamina tu deseo
hacía mí,
pues, en mi oscuridad
los gatos maúllan
y el viento susurra.

Yo quiero verte vibrar,
testear tu morbo,
y sin poesía qué escribir,
leerte en mis labios,
saborear
tu fruto prohibido
y callarme entre gemidos.

Sobran los lamentos en el sofá

Sobran los lamentos en el sofá,
¿viste el cielo estrecho al pie
de la luna?
Mil aullidos estallan
al sur
y no quise capturar los murmullos
de tu desprecio.
Este es el precio de tu ausencia
vos, siendo maldición
yo, siendo tertulia infinita.
La muerte se empeña
en vivir dos veces,
y el calor de tu cuerpo
sofoca mi agonía.

¡Venganza,
Oh dulce venganza,
vístete de gala,
reclama tu imperio
y sacrifica mis preludios!

Sobran los lamentos en el sofá,
Insisto,
sobran las lágrimas en el bar,
la sed se ha marchitado
y el olvido
es un trance sin tiempo.


Daddy by Sylvia Plath

La poeta Sylvia Plath estremeció al mundo de las letras, con su sutil y voraz manera de escribir. Hoy, comparto en mi blog su poema “Daddy“, que a pesar del tiempo, sigue siendo controversial. La traducción de este poema fue realizada por el poeta español Xoán Abeleira.

You do not do, you do not do   
Any more, black shoe
In which I have lived like a foot   
For thirty years, poor and white,   
Barely daring to breathe or Achoo.

Daddy, I have had to kill you.   
You died before I had time——
Marble-heavy, a bag full of God,   
Ghastly statue with one gray toe   
Big as a Frisco seal

And a head in the freakish Atlantic   
Where it pours bean green over blue   
In the waters off beautiful Nauset.   
I used to pray to recover you.
Ach, du.

In the German tongue, in the Polish town   
Scraped flat by the roller
Of wars, wars, wars.
But the name of the town is common.   
My Polack friend

Says there are a dozen or two.   
So I never could tell where you   
Put your foot, your root,
I never could talk to you.
The tongue stuck in my jaw.

It stuck in a barb wire snare.   
Ich, ich, ich, ich,
I could hardly speak.
I thought every German was you.   
And the language obscene

An engine, an engine
Chuffing me off like a Jew.
A Jew to Dachau, Auschwitz, Belsen.   
I began to talk like a Jew.
I think I may well be a Jew.

The snows of the Tyrol, the clear beer of Vienna   
Are not very pure or true.
With my gipsy ancestress and my weird luck   
And my Taroc pack and my Taroc pack
I may be a bit of a Jew.

I have always been scared of you,
With your Luftwaffe, your gobbledygoo.  
And your neat mustache
And your Aryan eye, bright blue.
Panzer-man, panzer-man, O You——

Not God but a swastika
So black no sky could squeak through.   
Every woman adores a Fascist,   
The boot in the face, the brute   
Brute heart of a brute like you.

You stand at the blackboard, daddy,   
In the picture I have of you,
A cleft in your chin instead of your foot   
But no less a devil for that, no not   
Any less the black man who

Bit my pretty red heart in two.
I was ten when they buried you.   
At twenty I tried to die
And get back, back, back to you.
I thought even the bones would do.

But they pulled me out of the sack,   
And they stuck me together with glue.   
And then I knew what to do.
I made a model of you,
A man in black with a Meinkampf look

And a love of the rack and the screw.   
And I said I do, I do.
So daddy, I’m finally through.
The black telephone’s off at the root,   
The voices just can’t worm through.

If I’ve killed one man, I’ve killed two——
The vampire who said he was you   
And drank my blood for a year,
Seven years, if you want to know.
Daddy, you can lie back now.

There’s a stake in your fat black heart   
And the villagers never liked you.
They are dancing and stamping on you.   
They always knew it was you.
Daddy, daddy, you bastard, I’m through.

Sylvia Plath, “Daddy” from Collected Poems. Copyright © 1960, 1965, 1971, 1981 by the Estate of Sylvia Plath.

PAPI
 
Tú ya no, tú ya no
Me sirves, zapato negro
En el que viví treinta años
Como un pie, mísera y blancuzca,
Casi sin atreverme ni a chistar ni a mistar.
 
Papi, tenía que matarte pero
Moriste antes de que me diera tiempo.
Saco lleno de Dios, pesado como el mármol,
Estatua siniestra, espectral, con un dedo del pie gris,
Tan grande como una foca de Frisco,
 
Y una cabeza en el insólito Atlántico
Donde el verde vaina se derrama sobre el azul,
En medio de las aguas de la hermosa Nauset.
Yo solía rezar para recuperarte.
Ach, du.
 
En tu lengua alemana, en tu ciudad polaca
Aplastada por el rodillo
De guerras y más guerras.
Aunque el nombre de esa ciudad es de lo más corriente.
Un amigo mío, polaco,
 
Afirma que hay una o dos docenas.
Por eso yo jamás podía decir dónde habías
Plantado el pie, dónde estaban tus raíces.
Ni siquiera podía hablar contigo.
La lengua se me pegaba a la boca.
 
Se me pegaba a un cepo de alambre de púas.
Ich, ich, ich, ich,
Apenas podía hablar.
Te veía en cualquier alemán.
Y ese lenguaje tuyo, tan obsceno.
 
Una locomotora, una locomotora
Silbando, llevándome lejos, como a una judía.
Una judía camino de Dachau, Auschwitz, Belsen.
Empecé a hablar como una judía.
Incluso creo que podría ser judía.
 
Las nieves del Tirol, la cerveza rubia de Viena
No son tan puras ni tan auténticas.
Yo, con mi ascendencia gitana, con mi mal hado
Y mi baraja del Tarot, y mi baraja del Tarot,
Bien podría ser algo judía.
 
Siempre te tuve miedo: a ti, a ti
Con tu Luftwaffe, con tu pomposa germanía,
Con tu pulcro bigote y esa
Mirada aria, azul centelleante.
Hombre-pánzer, hombre-pánzer, Ah tú…
 
No eras Dios sino una esvástica
Tan negra que ningún cielo podía despejarla.
Toda mujer adora a un fascista,
La bota en la cara, el bruto
Bruto corazón de un bruto como tú.
 
Mira, papi, aquí estás delante del encerado,
En esta foto tuya que conservo,
Con un hoyuelo en el mentón en lugar de en el pie,
Mas sin dejar por eso de ser un demonio,
El hombre de negro que partió
 
De un bocado mi lindo y rojo corazón.
Yo tenía diez años cuando te enterraron.
A los veinte intenté suicidarme
Para volver, volver a ti.
Creía que hasta los huesos lo harían.
 
Pero me sacaron del saco
Y me amañaron con cola.
Y entonces supe lo que tenía que hacer.
Creé una copia tuya,
Un hombre de negro, tipo Meinkampf,
 
Amante del tormento y la tortura.
Y dije sí, sí quiero.
Pero, papi, esto se acabó. He desconectado
El teléfono negro de raíz, las voces
Ya no pueden reptar por él.
 
Si ya había matado a un hombre, ahora son dos:
El vampiro que afirmaba ser tú
Y que me chupó la sangre durante un año,
Siete años, en realidad, para que lo sepas.
Así que ya puedes volver a tumbarte, papi.
 
Hay una estaca clavada en tu grueso y negro
Corazón, pues la gente de la aldea jamás te quiso.
Por eso bailan ahora, y patean sobre ti.
Porque siempre supieron que eras tú, papi,
Papi, cabrón, al fin te rematé.

Traducción de Xoán Abeleira

Seamos

Seamos eco transmutado
en medio las montañas,
seamos brisa encantada
que se empeña, una vez más
en arrancar los pilares
del querer.
Seamos nube transparente,
que cambia el rumbo del día.
seamos otoño a secas,
mientras la lluvia barre
las penas.
Seamos palabra escrita,
esa que no se borra
a través del tiempo.
Seamos minutos eternos
sumergidos,
en los vaivenes de las lágrimas.