¿Cómo describir el vacío?

¿Cómo describir el vacío?
¿Es acaso un nudo en el estómago
o es un punto fijo apuntillando 
a la nada?
¿Es el silencio inaudito que ronda
en las hojas de los árboles 
o será tener el todo y dejarlo 
por pura cobardía?
Cómo describiría usted el vacío
cuando ya no siente nada;
cuando su corazón late, siente que respira
pero su naturaleza está marchita.
Cómo describirían ellos el vacío 
mientras ríen a carcajadas 
y a ella la llaman puta.
Cómo describiríamos nosotros el vacío
si en nuestras miradas
solo hay indiferencia frente al dolor.
Nos acostumbramos al vacío
sin darnos cuenta.

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Me dejo caer

Me dejo caer;
sé que voy a morir 
esta noche
pero mi mente parlotea
y no me deja 
matar mi promesa.
La noche cabalga 
en mi espalda
y jadea como una 
ramera en celo,
me relata sus amenazas
en mi contra,
se burla de mi fe.
Tiene la rienda suelta 
y la oscuridad está a su favor.
Otras veces habría dicho 
que no tengo miedo
pero hoy sí.

Pude haber muerto,
haber enterrado 
lo que no me gusta de mí.
Sin embargo, 
me levanté y no hubo peros,
la mañana está a mis pies
y no me vencí.

Cuarto poema de la serie: El diablo de los poemas.

Sin pena

Sonreís sin pena
y tus ojos no buscan condenas.
Botás las cadenas, 
te llaman Libertad
mientras por tu camino
se bosquejan tus caderas. 
Llorás sin pena,
tu llanto no tiembla
resuena en las puertas
de tus angustiadores
mas en vos, es la purga
que quema.
Algunos te dirán loca
otros querrán un poco
de tu locura,
No cabe duda que
sabés despellejar 
pieles
y honrar almas.



El silencio de los besos

Bésame despacio, con cautela
despójame de esta insuficiencia
                                   de ti.
Quítame el aire
devuélveme el aliento
                         con tus besos,
¿Sientes mi lengua rozar?
yo siento la dicha de sumergirme 
en la vorágine que es tu boca.
Cuando nuestras miradas
                             se cruzan
hay un desenfreno 
                     en mis entrañas
candente fuego,
que quema con exactitud 
tus ansias.
Bésame sin peros
y sin decir ni un solo te quiero,
no existen las palabras
en medio del silencio de los besos. 


La vida, sus sombras y soledades.

Tu sombra se ha esfumado,
ha hecho contrapeso 
con mis remotas ganas
de no saber de ti.

Qué suerte tuve al haberme perdido,
qué infamia fue encontrar paz
dentro de la mazmorra del miedo
y justo en ese instante
decidí vivir sin pretensiones. 

Mis pasos se confunden 
con el viento, cálidos están
los siento arrullarse 
entre los vaivenes del ayer
y las huellas del ahora.

Todo lo que no recuerdo
permanece muerto;
tu voz es inerte a mis oídos
y la mía es una onda
que vuela sin consuelo.

El diablo frecuenta soledades
decía Cerati…
La soledad sabe todo de mí
y no me asusta su presencia
mi único tormento
son los silencios que viven en ella.

La cerveza y el olvido

La cerveza fría y espumosa
atraviesa mi garganta;
es como un antídoto 
contra el olvido.
Cada sorbo que bebo
cura mi pésima memoria,
y no es que no quiera recordar
mas el tiempo es tan corto 
que no queda de otra que seguir
con mi destino:
Tener un pensamiento errante,
huyendo tal vez de todo aquello 
que sometió mi ser. 
El vahído del alcohol 
hace las horas más ligeras;
no bebo porque esté triste
ni mucho menos alegre,
si bien es cierto que la vida
tiene un ciclo por cumplir
y reglas qué quebrantar
yo no fío en ninguna,
en mí, yacen todas muertas. 

Tercer poema de la serie: El diablo de los poemas.

No siempre será abril

Aunque la brisa llegue
sin previo aviso,
la lluvia agrande los ríos
y florezcan los árboles
con ímpetu
No siempre será abril.

Así la primavera adorne
con su belleza 
las falencias de la naturaleza
humana,
y miles de sonrisas estallen
de felicidad
No siempre será abril.

Te puedo vivir una vez más,
con tus errores
sumados con los míos;
convirtiéndolos en una burbuja
llamada amor…
El deseo me corrompe,
pero no siempre llegará ese abril.

Hoy solo estoy yo

Hoy solo estoy yo,
atrapado entre los madrigales
de mi prosa,
tratando encontrarte
de nuevo.
Y no te veo
no te oigo
ni te siento,
estás fuera de mi alcance
estás lejos de mi memoria.
He olvidado el sabor de tus besos
no consigo recordar
tu esbelta figura,
tu voz se ha ido diluyendo con el tiempo
tus te quieros naufragaron en el viento
y mi maldito corazón ha quedado sin techo.
Hoy solo estoy yo
aturdido en mi lecho,
envenenado por mi amargura…
triste y desecho.
No quiero verte en mis letras
ni dedicarte un solo poema
pero ya lo ves, querida mía
aquí estoy, reviviendo tu recuerdo.