¿Cómo describir el vacío?

¿Cómo describir el vacío?
¿Es acaso un nudo en el estómago
o es un punto fijo apuntillando 
a la nada?
¿Es el silencio inaudito que ronda
en las hojas de los árboles 
o será tener el todo y dejarlo 
por pura cobardía?
Cómo describiría usted el vacío
cuando ya no siente nada;
cuando su corazón late, siente que respira
pero su naturaleza está marchita.
Cómo describirían ellos el vacío 
mientras ríen a carcajadas 
y a ella la llaman puta.
Cómo describiríamos nosotros el vacío
si en nuestras miradas
solo hay indiferencia frente al dolor.
Nos acostumbramos al vacío
sin darnos cuenta.

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Hemisferios de la humanidad

Veo gente feliz por todos lados y me aterra.
No me malinterpreten.
No es que no me agrade verlos felices,
me aterra la idea que no sepan manejar 
los dos hemisferios de la humanidad: 
la tristeza y la felicidad. 
Siendo la segunda más efímera que la primera
pero no importa,
sean felices hasta que el tiempo lo permita
y abracen la tristeza para que no les arrebate la vida. 

Levantarse y beber café

Levantarse, beber un poco de café. Escuchar los pájaros trinar y sentir el cuerpo pesado al caminar. Hay un sol resplandeciente afuera y las ganas de dormir siguen plenas. Los minutos golpean en la cara, sin embargo hacer caso omiso al tiempo es la solución al problema. Las manos tiemblan, la respiración se agita, los ojos son dos grandes charcos y en el pecho hay una herida que nunca cicatriza. La boca del estómago trata de digerir lo que pasa por la mente, pero es inútil no hay respuesta que pueda aliviar tanta angustia. La cabeza es un torbellino de pensamientos vanos, ni los gritos ayudarían a calmar la zozobra de no existir.
Es esa existencia la que no da tregua, es una pelea desgastante que va carcomiendo la vida. Cada instante es más tedioso respirar y las malas ideas aparecen sin refunfuñar. 
Llega la tarde, alguien pregunta: ¿Cómo está?, a nadie le importa la respuesta, sólo quieren oír la verdad más conveniente. El silencio acompaña la velada y el atardecer se viste de gala. Muere el sol otra vez y muere el alma cansada también. 
La noche trae su fortuna, es un reto sobrevivir a ella. Los demonios mentales se desatan y la lucha parece eterna. Una, dos, tres de la madrugada, el insomnio es un búho que cuida la tristeza.

Con suerte mañana se levantará y beberá café.

Este es un nuevo comienzo –Reflexión–

Es un nuevo año, donde florecen las oportunidades y le digo adiós a lo que me haya generado algún malestar. 2019 es el año para no cometer errores y aunque suene irrealizable, –¿estúpido?– pues no estoy dispuesta a volver a caer en las garras de ellos.
He estado en un largo trance de entendimiento personal, en el cual me ha costado lágrimas de sangre llegar a donde estoy. ¿Será esto lo que llaman tranquilidad? Tal vez… Sin embargo en la paz también hay agua turbia, ¿por qué?, qué sé yo, nunca estamos conformes con nada.
Aún así, la sonrisa permanece en mi cara y mis carcajadas son más amenas. Mis ojos volvieron a recuperar el brillo y mi mirada está llena de esperanza. Estoy lista para las guerras venideras, para acabar con los problemas y resurgir desde mis entrañas, porque no habrá nada ni nadie que me detenga.

Este es un nuevo comienzo que no pienso darle tregua…

RevistaComa 9na edición R&R

¡Hola a todos! Hoy les quiero contar algo…
Participé en una convocatoria para una revista local llamada RevistaCOMA, en su novena edición, de la cual eligieron dos poemas míos. Aunque ya había participado antes, en sus anteriores ediciones… esta es muy especial porque es la primera edición impresa. Valoro mucho la labor de ellos porque el mundo necesita arte, nosotros necesitamos arte para salir de tanta mierda que nos rodea. 

(Próximamente saldrá la versión digital y se las mostraré para que recreen el ojo con buenas ilustraciones, fotografías y textos) 

Aquí el link para ver las anteriores versiones: https://issuu.com/revista.coma 
Y en Instagram aparecen como: @revistacoma

El tema de la novena edición fue el Rock ‘n’ Roll:



Novena edición de la revista COMA


Y mis dos poemas elegidos fueron:
1. AL SON DE LED ZEPPELIN:



2. ERA SOLO ROCK ‘N’ ROLL



Aprovecho este post para agradecer todos ustedes que me leen, ya casi voy a cumplir un año en este blog y no pensé que pudiera tener tantos seguidores. Aunque de eso no me fío, pero vamos, es gratificante saber que tus letras llegan a tanto público. 
Un abrazo y nos seguiremos leyendo… 

Es mejor tarde que nunca –Reflexión–

Se puede escribir sin pretender algo, aunque suene ilógico, tonto o pareciese que estuviese desvariando. Se puede morir sin haber muerto, aun estando respirando y observando frente a frente el ocaso.
Inclusive, se puede amar después de haber amado, con el corazón roto y un alma devastada de tanto dolor. Atrincherada está la vida que los revés se van amortiguando sin hacerse notar, a menos que los ojos busquen la verdad frente a un espejo. 
Se puede intentar lo que ya se descartó, así las lágrimas hayan inundado todo el espacio exterior. Es posible acariciarse las cicatrices, llenarlas de besos mientras se siente la bondad del perdón. 
Es posible amarse después de haber caído en las mieles de las autodestrucción; un alma estando tan cerca del peligro, es una de las maneras más genuinas de valorar lo que somos. 
Creer en lo que no nunca se creyó, odiar lo que nunca se odió, mandar al carajo todo lo que jamás pensó… es posible hacerlo, ¿saben por qué?
Porque es mejor tarde que nunca. 

Un día aprendí

Un día aprendí a decir adiós sin darme cuenta, cada año que pasa dejo atrás: actitudes, vicios, personas, colores, sabores, errores… y así podría escribir un sinfín de cosas que quedan en el limbo del pasado. En medio de esa nubosidad de antaño, me queda la sensación de haberme quedado con lo mejor de los puños que la vida me proporcionó. He aprendido a no apegarme a las cosas materiales; el apego es ese puñal que perfora el raciocinio y no deja ver lo que en realidad importa. Dejé de sufrir por lo insufrible, hay situaciones que no caben en mis manos y no puedo controlarlas.
“Aquello que no depende de mí, no debe joderme”, es mi consigna. Pero llegar a este punto me ha costado mares, he batallado contra mi peor enemigo… YO, y no ha sido una pelea fácil, a veces me masacra y humilla mis sueños. Todavía sigo en esa constante guerra y cada día que muere, yo sigo respirando.
Siento que no he vivido mucho, sin embargo al verme al espejo mi rostro me confirma todo lo contrario. Mi mirada es nebulosa, desconfiada y tal vez un poco pesimista. Tengo tatuadas las desilusiones en la memoria, pero no para sentirme mal por ello sino para acordarme que en este sube y baja de emociones, el que gana la partida no es el que llora sobre sus desgracias, es el que consigue sobrepasarlas. 

 

Reflexión en un banquillo.

Salí a caminar y me senté en un parque a ver la gente pasar. Quise fumarme un cigarrillo pero recordé que mi relación con el tabaco ha caducado o bueno, eso creo. Lo cierto es que hace rato no me fijaba en las cosas simples que hay alrededor mío. Como el brillo sol contrasta en los árboles, y éstos a su vez bailan eufóricamente con el viento. ¡Vaya viento más destructor de peinados! Aquí un día hace frío y al otro un calor espantoso, supongo que es una de las “ventajas” de vivir en la línea ecuatorial. Por suerte, hoy hizo un lindo día y por suerte hoy tuve tiempo de observar pequeños detalles de mi cotidianidad. Digo que es una suerte, porque normalmente yo me vivo quejando de esto, de aquello y de lo que no ha ocurrido, es decir, pierdo estúpidamente mi tiempo. Pero bueno, volviendo al tema en cuestión: observé a las personas correr de un lado para otro, iban de afanes; unos hablaban entre sí, otras iban cargando a sus bebés. También estaba un señor que vendía helados, se veía agotado. Habían niños jugando fútbol callejero y unos perros jugueteando por todo el parque. Saqué el celular y quise empezar a escribir un poema pero sentí que no era el momento adecuado. Mi mente y mis ojos estaban muy inquietos capturando todo lo que veía, y si yo agachaba la cabeza al móvil, me iba a perder algún detalle que no quería. Mágico momento de introspección. De un momento a otro, el clima empezó a cambiar y un montón de nubes llegaron sin avisar. Sabía que si no emprendía la huida, iba a terminar empapada por la lluvia. Pero eso no me preocupaba en absoluto, es más si me hubiese mojado, no importaba, sólo era llegar a mi casa y cambiarme la ropa.  Empecé a caminar de vuelta a casa, y me percaté que tenía una goma de mascar en mi bolsillo. La vieja costumbre de fumar y después comer algún dulce para persuadir el olor. Sonreí y maldecí. Hay cosas que nunca cambian. 

Un minuto de desahogo

Como una vela agonizando, se van apagando mis emociones. Pareciera difícil encontrar mi punto de equilibrio, un día estoy bien, al otro es un completo caos. La vida y sus contrastes, llenándome el rostro de bofetadas todas las mañanas.

Escucho los murmullos de los que me rodean, los oigo vociferar sus quejas. Culpan a todos, culpan a Dios, pero nunca se culpan a sí mismos. Es más fácil arremeter contra los demás, lavar sus errores y untar de mierda el aura ajena que ver en qué se están equivocando y aceptar sus vergüenzas.

Yo quisiera decirles: me cago en sus culpas, a la mierda sus mezquindades y la puta que parió sus inseguridades, pero no… sólo respiro, cuento hasta 10 y no pierdo mi tranquilidad. Porque si hay algo que estoy de acuerdo con los gurús de la armonía, es que ningún hijo de puta debería torpedear mi serenidad. 

Avanzar es un arma de doble filo

Este vacío no es tristeza, tampoco son ganas de joder. Este vacío no es amnesia ni olvido, mucho menos es un capricho; es una sensación de salir corriendo — desnuda — sin ningún tipo de máscara para evitar caer en el ridículo. Al vacío se desdoblan todas mis emociones cuando me siento desubicada y mis pensamientos gorgotean en mi sienes buscando decir lo que he decidido callar. Este vacío no es odio ni falta de amor, es la construcción diaria de lo que no se puede expresar con palabras. Tratar de edificar sobre un plano inexistente es ese vacío que produce el miedo a lo desconocido. Este vacío no es autodestrucción, tampoco es descontrol, es la necesidad de experimentar algo nuevo, de la mano al temor del fracaso, pero sin dudarlo dos veces para realizarlo. Avanzar es un arma de doble fijo; sales victoriosa o malherida sin embargo nunca cobarde.