Salvajes

Horda de impulsos brillan en el ocaso
En este eclipse de placer, 
caen fundidos nuestros cuerpos.
Talla la saliva en los hombros
rozan los dientes contra la piel
       —muérdeme despacio—
Arranca la pureza que existe en mí.
Juego de miradas, rogando penitencia
risas fugaces clamando obscenidad
       —cómeme la boca—
Mana el sudor por el cuello
rebobinando hacia los pechos
lascivos son nuestros besos,
no existe Dios, no existe Lucifer
tiembla la tierra al unir nuestros sexos.
      —Bebe de mí, Bebo de ti—
No existe la gravedad
cuando recorro tu humanidad
Perder el control es adictivo
al hacer contacto con mis vicios.
Salvajes somos, primitivos desde el principio
no hay reglas en este laberinto
donde la sal germina entre leche y miel 
y los espasmos fulminan las ruinas. 

 

 

 

 

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