La noche se hace de día.

Y como una pluma sin rumbo
me entregué 
                       al vacío, 
Olvidé el peso de la angustia
mientras las heridas
                        se abrían entre sí,
Y ríos de sangre 
comulgaban con el perdón.

Mi lucha se hizo interna
                     nunca quise
estar atada a un solo corazón,
                     y la libertad llegó
en forma de autodestrucción.

La culpa voló alto
y no hubo vértigo 
                   en mi superficie,
No lamento su partida
en mi calma
                   hay sueños que brillan
Aun, cuando la noche
se hace de día.

Y los días culminan con copas de vino 
                  en mi boca,
Gota tras gota se va inundando 
                 la memoria 
Aun, hay calma cuando la oscuridad
entra por la puerta.

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La botella

En una copa de vino
Sumergí mis penas,
Yace en ella
La lucha de mis días.
Perderme en dos sorbos
No fue a propósito
Y este insomnio
Me pesa en los hombros.
Cansados están mis ojos
De ver tantas decepciones
Juntas.
Ya debería estar acostumbrada
Pero los engaños se perfeccionan
Y las ilusiones crecen todos los días.
Qué fácil es embrigarse
Qué difícil es detenerse
Sin haber empezado,
Y mi mirada está en la botella
Y el vino en mi garganta seca
Y la noche apenas comienza
Y los pensamientos adornan
Mi cabeza.
Debería dormir sí…
Lo haré, cuando acabe la botella.

Noches de soledad y vino

Esta noche haré un trío

Con la soledad y el vino

Me dejaré amar

Contaré mis tristezas a la luna

Serviré una, dos o tres copas

Acabaré la botella

Y lo más seguro es que no termine la tertulia.

El tiempo a solas me sienta bien

Cuando tengo muchos inconvenientes por resolver.

Soy amante del vino

Disfruto de su amargura,

Baño mi garganta con su exquisitez.

No hay pensamientos que estorben

Cuando tengo mi copa llena.

No hay odios que dañen

Mi soledad,

Solo me arrepiento de una cosa…

No haber comprado más vino.

Vino lujurioso

He de probar el vino que reposa en tu boca

He de aniquilar tu intención de fuga

He de saciar tus besos en esta noche oscura

He de ganar tu juego, aunque sea una locura.

Has de verter vino en mi piel

Has de beberlo todo en mi vientre

Has de recorrer con tu lengua mis piernas

Has de perder la poca razón que te queda.

El vino ha de ser nuestra fuente de deseo

Ha de ser nuestro testigo lujurioso

Y ha de ser el protagonista de nuestra velada.