Antes del comienzo


Antes del comienzo queda la nada…


Un espacio sideral
catapultándose 
como una espiral estrecha
                                 y sinfín.
Antes del comienzo
solo hay silencio,
un silencio que grita
 desesperadamente
que ha llegado
             la hora del reverso. 
No hay avance,
hay ondas repetitivas
generando un bloqueo.
Pajazos mentales 
                           abruman,
atraen los remordimientos.
El verbo carne se hace débil,
frágil sin ningún pretexto.
Antes del comienzo 
                      el mar reposa 
y sus olas son tenues 
que pueden bañar 
al mismo tiempo.

Antes del comienzo 
estoy yo a medias 
                      sin fe,
y con la verdad 
entre las piernas.
              Estás vos, 
ensimismado,
pensando en el ayer,
en los besos que te di
mientras tu boca 
recitaba engaños.
Antes del comienzo
estamos los dos,
                  dispersos
en caminos distintos
buscando, tal vez
reencontrarnos 
de nuevo. 


Anuncios

Levantarse y beber café

Levantarse, beber un poco de café. Escuchar los pájaros trinar y sentir el cuerpo pesado al caminar. Hay un sol resplandeciente afuera y las ganas de dormir siguen plenas. Los minutos golpean en la cara, sin embargo hacer caso omiso al tiempo es la solución al problema. Las manos tiemblan, la respiración se agita, los ojos son dos grandes charcos y en el pecho hay una herida que nunca cicatriza. La boca del estómago trata de digerir lo que pasa por la mente, pero es inútil no hay respuesta que pueda aliviar tanta angustia. La cabeza es un torbellino de pensamientos vanos, ni los gritos ayudarían a calmar la zozobra de no existir.
Es esa existencia la que no da tregua, es una pelea desgastante que va carcomiendo la vida. Cada instante es más tedioso respirar y las malas ideas aparecen sin refunfuñar. 
Llega la tarde, alguien pregunta: ¿Cómo está?, a nadie le importa la respuesta, sólo quieren oír la verdad más conveniente. El silencio acompaña la velada y el atardecer se viste de gala. Muere el sol otra vez y muere el alma cansada también. 
La noche trae su fortuna, es un reto sobrevivir a ella. Los demonios mentales se desatan y la lucha parece eterna. Una, dos, tres de la madrugada, el insomnio es un búho que cuida la tristeza.

Con suerte mañana se levantará y beberá café.

Medianoche

La memoria se agudiza en la penumbra

Al azar va, atrayendo guerras sinfín;

El silencio no existe cuando se piensa de más.

Es medianoche,

Suena el tic-tac del reloj

El cansancio quiere bailar con las ganas de dormir

Y el ramillete de dudas coquetean conmigo,

Yo las miro de reojo, sin vacilar…

Es la medianoche

Un día acaba de terminar

Se cerró el telón de las preguntas

Que quedaron expuestas en la oscuridad.

Un día acaba de empezar

Y mi mente divaga aún,

Sin poder contestar aquellos interrogantes

Que me suelen visitar.

El Silencio

Insano es lo que siento
y no puedo expresarlo,
pierdo demasiado tiempo
pensando en tonterías
¿es el silencio inalcanzable
ante los murmullos del pasado?
No quiero caer en el baile de la monotonía
ni mezclar el alcohol con recuerdos.
Escribo poesía porque me da miedo
gritar a los cuatro vientos…
y no le temo callar
–presumo de ello–
pero a veces es mejor guardar silencio.

¡Qué hablen las letras!
En el papel quedó la angustia
que guardaba en mi pecho.
La lengua está seca
esperando esparcirse

en un cuerpo honesto,
mi boca es prudente
con la omisión de los necios.
Es más fácil perder el control
hablando con desconcierto 
que enmudecerse ante las palabras
dichas sin esmero. 

Ruido en el silencio

Hay tanto ruido en el silencio

Capaz de perturbar la conciencia

Los pensamientos hablan entre sí

Buscando respuestas.

Comprender el silencio es abrumador

Se podría ganar calma, se podría perder la razón.

Doblegar la paciencia es su don,

Desesperación hay en las notas del silencio

En ellas florecen constelaciones de dudas

Si el silencio ha de tener un color, podría ser gris

Algunas veces blanco, otras veces negro.

Es gris, es dual, pertenece al bien, pertenece al mal.

Estruendoso es el silencio cuando hay mucho que hablar

y nadie con quien compartir.

Hay tanto ruido en el silencio que la soledad habla

Y yo la escucho.