Divina tentación

Euforia desencadenada 
había en su espalda,
dos roces bastaron
y mi boca humedecida 
fueron testigos 
de la lujuria que asentía 
en su cuerpo.

En sus labios yo vivía,
respiraba en sus comisuras;
besos de ensueño
nublaron mi pensamiento
podía morderlos hasta sangrar
podía lamerlos hasta levitar
podía bordear su cara 
con mi lengua.
Solía perder la razón
cuando veneraba 
su divina tentación.

Alcancé la gloría 
al ajuiciar sus demonios,
adoraba dormir 
en su vientre
adoraba abrazar sus penas,
y cuando despertaba
admiraba sus piernas
qué bonito amanecer
salía de su entrepierna.
Frenética pasión
allí vivía,
esperando por mí
fue paciente
y yo fui
impaciente por devorar 
la fuente
de mi perdición. 

Anuncios

Perversa Oscuridad

Cae la noche. Se siente el frío de la soledad. Se humedecen mis labios. El ambiente a mi alrededor es tibio. El espejo que está al frente mío deja ver mi realidad, aunque a simple vista no veo lo que soy pero si veo lo que puedo ser…

Veo una mujer con dos piernas firmes, acordes a su cadera, que hace juego con su delicada cintura. Centro mi mirada en sus dos pechos perfectos a la medida de sus dos manos; redondos. Su piel es blanca, su cuello deja ver lo bien acomodados que están sus hombros en su cuerpo. Su cara está esplendida y su mirada fija en el espejo, en donde se ven las pupilas dilatadas del placer que le causa verse desnuda. Es ahí, justo en ese momento cuando un suspiro hace su tarea y requiere toda su atención. No tengo otro remedio que observar la boca. No es tan grande ni tan pequeña. Dos labios sumergidos en medio de una sutil y fina lengua que, cuando se estira se ve lo larga que ésta puede llegar a ser.

La ventana de la habitación está abierta. Es inevitable no erizarse a causa de la brisa fría que la abraza en medio de la noche, la oscura noche. Lentamente su pelo se balancea sobre su cara, es largo, con ondas, colorido, muy colorido. Al lado de su espejo hay una mesita. No hay mucho sobre ella: la acompaña una caja de cigarrillos medio vacía y una botella de whisky. —Llegó la hora de fumar la soledad y beberme mis dudas — Dijo aquella mujer con una voz tímida pero segura de sí misma—. Prendió un cigarrillo y se sirvió un trago de whisky.

Se fumó su soledad y aclaró sus dudas. Es normal que apenas se aclare una duda, aparezcan otras. Así que no tuvo más remedio que acabarse toda la botella. Desnuda y con ganas de beberse al mundo. Se dirigió a su ventana, esparció el humo hacía la calle y respiro el frío aire de la madrugada, cerró sus ojos y le estiró sus brazos a la noche.

Se escuchan unos gemidos. Ella sólo sonríe, aún tiene los ojos cerrados y su sentido auditivo se agudiza en aquellos fuertes gemidos, llenos de placer. Le excita oír, sin duda lo está disfrutando, despacio, muy despacio abre sus ojos, en el basurero al frente de su casa, hay una pareja. Follan sin piedad y sin permiso, sin asco y sin razón alguna, solamente follan. Su mirada está fija en ellos, no puede dejar de verlos, sin temor a que la vean, abre más su ventana y se sienta en el borde a ver el acto, sin pena. No tiene ningún prejuicio, las artes amatorias hacen parte de ella, son ella.

La perversión está en su punto. Hay gritos, hay gemidos y hay miradas, miradas ocultas, no tan ocultas que se excitan con ver y no tocar. El orgasmo simplemente es la señal, el conducto de placer que hace ver mi realidad, mi pervertida realidad.

I’m livin’ like Jim Morrison

Pasión desenfrenada en cada célula de mi cuerpo

Lágrimas sin sentido, dolor incomprendido

Un alma vieja pidiendo a gritos auxilio

El olvido es un trance sin retorno, un viaje constante, la emancipación de la vida. Mi vida es un poema, un poema triste, despiadado y abandonado a su suerte; Preguntas retóricas acumuladas en mi mente. Hago música con el vaivén de mis caderas, el elegante taconeo que persiste en mis pies llevan a cargo mis pesares, desdichas y desilusiones es el compás: “uno, dos, tres, cua… camina hacia adelante, no sabes a dónde llegarás pero llegarás”. – retumba en mi cabeza.

Unas cuantas botellas de whisky son el antídoto para olvidarme de quien soy, un pase de cocaína me conducirá por los caminos más remotos de tu piel, nuevamente olvidándome de mí, no necesito recordar mi cara si puedo lamer la tuya. Y si canto, canto sin prejuicios, canto con el corazón en la mano, porque cantar es expresar los sentimientos amontonados en el alma. Cantar es liberarte de la mierda que te rodea. Cada melodía que aflora de mi boca hacen juego con tus besos y son tus besos la cura que me llevan hasta la locura.

 

Viviendo como Jim Morrison

Libre, ebria, escribiendo

Escribiendo un sinfín de palabras

Que hacen de mí, un peligro constante

 

Viviendo el amor como Jim Morrison

Transparente, único, utópico

Que hace de mi vida el suicidio más hermoso.

 

Follando como Jim Morrison

Dejando huellas en lo que veo y toco.

Si me preguntas: ¿Qué hacer con tu vida?, Yo te diré: vive hoy, vive ahora.

Onanismo de amor

No tengo infinidad de versos para ti, porque no existen palabras que describan el fuego que enciendes en mí, ese deseo que arde en mi piel, que purifica mi alma cada vez que te veo o apareces en mi morbosa mente.

Te desnudo con mis palabras, te acaricio con mi aliento, te beso con mis ojos y te amo con mi cuerpo. Soy demasiado torpe para escribir sobre el amor, pero lo que no sé, me lo invento y lo que sé, lo divulgo ante la multitud.

Si es necesario gritar a tres, cuatro, cinco o miles de vientos, lo hago pero prefiero decírtelo en silencio, sin utilizar una sola palabra, sólo basta con que me mires a los ojos y ahí encontrarás todo el amor en mí.

Estoy aquí, entre mis sábanas, intentando no desgastarte tanto con mis pensamientos pero eso es en vano, la radio me traiciona y se escucha de fondo “Real love” — de los Beatles — y es imposible no recordarte, no imaginarte junto a mí, en esta habitación, dónde mi deseo es tu deseo, donde mi carne es tu carne, y mis orgasmos son tus orgasmos.

Intento no acariciarme, no desbordar mis manos sobre mi dulce piel, pero no puedo evitarlo; cuando me toco, pienso en ti, en cómo sumergirías tus manos sobre mi cuerpo, tu lengua sobre mi cálida piel y tu sexo dentro de mis piernas. Pierdo el control sobre mí y me dejo llevar por lo que siento, mi corazón late con fuerza, mis piernas tiemblan, mis ojos se nublan y mi mente queda en blanco y es así como siento el furor del orgasmo que lleva tu nombre, llegar.

Te deseo, eres mi sueño hecho realidad…Soy tu deseo, tu fantasía real.

 

 

Escrito: Septiembre 2013