Divagando en este mundo

Juré jamás vestirme de recuerdos,
no quiero retroceder la película 
ni volver a palpar alegrías efímeras;
Recordar es morir dos veces
y yo ya me cansé de resucitar 
todas las noches. 
A veces es bueno no sentir nada,
ser un ente inmune al dolor
no percibir los colores
ni saborear los placeres;
el deleite de vivir 
sin esperar un mañana prometedor
resulta perturbador,
pero anular el futuro
suele ser divertido, 
si la energía está enfocada
en un solo presente,
en el hoy…
Me desgasto pensando
en posibles desenlaces, 
mi cabeza quiere explotar
en mil pedazos
y mi mente solo quiere viajar
sin el pasaje de regreso.
Sigo divagando en este mundo
mis pasos no son firmes
mis sueños son de trapo
y mis despertares son trágicos.
Busco la manera de encajar
en bocas sinceras
pero mis besos son falsos,
mis caricias rebosan 
en cuerpos en llamas
y el amor no se encuentra en una cama.
Y yo no quiero verlo
ni sentirlo 
ni olerlo. 

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Suena a misterio

Suena a misterio seguir aferrada 
a los recuerdos,
nefastos recuerdos 
oxigenándose de mi presente.
Suena a misterio seguir queriéndote 
en silencio,
eterno silencio plagado 
de inútiles suspiros,
que viven susurrándome tu nombre.
Suena a misterio los domingos
—a pesar de convivir con la soledad—
son más solitarios de lo habitual.

Y las mañanas saben a sal
y mi cama hiede a olvido
y las noches son taciturnas
y mis días corren tras el reloj.

Suena a misterio mis poemas
aún acechados bajo tus ojos,
perenne encanto 
atado a las fibras de mi cuerpo.
Suena a misterio verte en cada lugar
como un fantasma, 
caminando al lado mío
y sin poder tocarte,
porque en mi plano 
no existes, no estás. 

Y no quiero dedicarte un poema más
y no quiero recordar
tus labios 
posados sobre los míos,
y no quiero dibujar
tu cuerpo 
en mis gemidos.

Suena a misterio mis caprichos
sofocarte con mi aliento
enredarme en tus cabellos
mientras mis ojos, 
te dicen
cuanto te deseo.
Suena a misterio mis sueños,
murmurando delirios 
primitivos,
que viven en mi piel
y se trastornan con la tuya. 

Todo este misterio
es inmutable,
trasciende con el tiempo
sin albergar 
esperanza alguna.  

Hoy escuché tu voz – Poema

Hoy escuché tu voz

te oí cantar

un bolero solitario

encadenado a los recuerdos

malditos recuerdos que una vez 

fueron nuestros.

La nostalgia se claustro entre 

mi pecho y mi espalda,

fui presa de mis pensamientos

y te volví a querer.

Hoy ya no me dueles

la melancolía abraza mis lágrimas saladas

y me pregunta: ¿cuándo has

dejado de quererlo?

Hoy escuché tu voz

y quise escribirte

ya lo sabes, he desnudado mi orgullo

invoqué tu nombre en esta copa de vino

y te hiciste real en esta poesía;

en mis letras siempre estás

en mis noches te recito poemas en silencio,

turbios silencios que nunca escucharas.

Carta abierta al recuerdo tuyo

El reloj no se ha detenido ni un segundo desde que nuestros caminos se separaron. Aunque hay días en los que pareciera que el tiempo no avanzara, tanta quietud perturba mi inquieta cabeza. Lo mágico de todo esto, es que así como apareces de repente en mi mente, en un abrir y cerrar de ojos ya no estás. Admito que no ha sido sencillo lidiar con el duelo, porque muchas cosas me recuerdan a ti; la música, los chistes, poemas, libros, películas y así, una infinidad de cosas que compartimos durante mucho tiempo. Pero, hoy puedo decir que me siento tranquila, al menos ya no me duele ni un poco acordarme de ti… supongo que eso es bueno.
Bien me dijeron que el tiempo lo cura todo y puede ser cierto, pero sanar desde adentro no sólo es cuestión de tiempo sino de querer. En donde hubo tanto amor, no puede haber odio. Sin embargo, odiar es el primer camino que tomamos cuando nos sentimos lastimados por quién depositamos todo nuestro querer. Mas, escribir me ha ayudado desbocar todos mis sentimientos, dolores y sufrimientos. Hacer catarsis en un papel ha resultado una bomba de creatividad ambulante. Y seguí tu consejo, aquí estoy, no he parado de escribir.
Ya puedo decir sinceramente que estoy en paz contigo y conmigo. Lo que pasó entre los dos, quedará en mí, quizá por siempre; ya no me da rabia pensar en ti ni siento dolor alguno que dañe mi tranquilidad. Bien decía nuestro querido Gustavo Cerati, Perdonar es Divino. 

Nostalgia azul

Fortuitos pensamientos flotan en la nostalgia pura
recopilando cuentos jamás escritos
que cuentan historias de personajes específicos.
Recuerdos habitando en lo más profundo de la memoria,
queriendo renacer en el presente
interrumpiendo la ruta del futuro

buscando oportunidades sin éxito alguno.
Nostalgia azul
vislumbra tonos tristes en su entorno
el mundo grita constantemente
y las mentes taciturnas emanan montañas rusas de emociones.
Los cambios retumban,
proclamando acciones contundentes.
Las canciones siguen sonando,
aunque la melodía es la misma, la sensación es distinta
el tono gris de la soledad
contrasta con el brillo latente de los ojos
que brotan destellos de nostalgia azul en el alma.