Llegó abril.

Llegó abril,
llegó sin prisa y con las cuencas abiertas.
Llegó abril y no callé para ocultar
su encanto.
La brisa acarició mis piernas
y juré al cielo, sonreír
sin esperar nada a cambio.
Mis labios carmín
no mienten,
pero no veo tu boca,
acechando mi fortuna.
Llegó abril,
llegó sin prisa y con la primavera a cuestas.

No volví a escribir…

No volví a escribir sobre ti,
Porque no hay rima que sueñe
Con tocar tu hombro,
Ni prosa que vibre
Con tu nombre.

No volví a escribir sobre mí,
Ni quise recordarme
En cada letra;
Me declaré en olvido
Fui otoño, fui primavera

Mi poesía emigró
Y, como una golondrina
Busco refuigio,
En los eternos veranos
De mi mente.

No volví a escribir sobre el tiempo
Nosotros, quedamos
En una brújula indeterminada
Que gira,  y gira
Sin futuro.

10 poema de la serie: Diablo de los Poemas

El gato y yo

Collage-art editado por Jessi Pink

En un sonoro grito
el gato osciló,
pobre de él
pobre de mí
no sabremos jamás
la razón del amor.

Ahí estaba el gato
mirándose al espejo,
ahí estaba yo
perdiéndome en el silencio,
pobre de él
pobre de mí
la pesadumbre arruinó
el momento.

Cesó la lluvia afuera,
y sigue inundado
dentro de mí.
Algún día veré:
el río correr,
las cuencas de mis ojos
justas
y a mis pies, la primavera.

No siempre será abril

Aunque la brisa llegue
sin previo aviso,
la lluvia agrande los ríos
y florezcan los árboles
con ímpetu
No siempre será abril.

Así la primavera adorne
con su belleza 
las falencias de la naturaleza
humana,
y miles de sonrisas estallen
de felicidad
No siempre será abril.

Te puedo vivir una vez más,
con tus errores
sumados con los míos;
convirtiéndolos en una burbuja
llamada amor…
El deseo me corrompe,
pero no siempre llegará ese abril.

Entre primavera y otoño

Entre primavera y otoño se domestican los quereres
las sonrisas se desdibujan entrando a los burdeles
los árboles florecen en las entrañas marchitas,
sus hojas desaparecen ante los vientos.
En tu espalda cabalga la alegría
tristeza vibrante sopla en los oídos,
somos receptivos a lo que sentimos
somos carne de cañón de nuestros prejuicios
somos válvulas de escape
transmutando en las noches oscuras
persiguiendo sueños rotos
y abrazando amarguras.
Los latidos en el corazón se agitan
cuando ves las bragas caer;
el aire susurra olvidos
abstracto es el tiempo
cuando los días conservan su encanto.
No cabe duda que soñar despierto
es una tentación,
absurdo es contar los meses,
pero entre primavera y otoño
vivir es un refugio.