Plenitud

No me he quedado con nada
he dicho todo,
me siento tan liviana
como las olas del mar,
que tocan tierra firme 
y regresan al océano
llenas de libertad.
Escucho mis pulmones
rebosar el aire que respiro,
el tiempo se desvanece 

en cada bocanada;
mi piel extasiada 
aniquila los sentidos,
no hay movimientos
y mi humanidad viaja
sin salir corriendo.

Si la muerte es la plenitud,
creo que he muerto
pero aún sigo respirando
y mis ojos brillan
cuando miro el cielo.
Esto no ha terminado
así no haya dicho todo.

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