El domingo me suicido –Poema–

/Lunes/ la fatiga me alborota

la angustia está en la cima y mis ganas son remotas

/Martes/ quiero amarte, acabar con la necedad de utilizarte

insisto, no tengo planes pero el /miércoles/ preciso un escape,

andar por las calles, vivir, follar o quizás un alicate que mi quite

esta presión de un /jueves/ por la tarde.

Recitar poemas en un bar de mala muerte,

cantarte al oído mis genuinos gemidos

beber tu risa, ver el sol caer un /viernes/

sentir la brisa rozar dentro de mi caparazón;

el hedor de la tristeza está en cada esquina

arrugando el corazón de los habitantes.

Maldigo el /sábado/ para no perder la costumbre

qué castigo es seguir vivo, girando en un mundo sin rumbo fijo

el /domingo/ me suicido, he escrito

Pero empieza la semana y yo respiro.

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El Corte Final

Llego a la misma conclusión cuando siento que no puedo más. Los años vividos hacen denso el tiempo  y la paciencia no quiere una tregua más. Aturdido está mi cuerpo de batallar una y otra vez con los vaivenes de la vida; mi alma pide a gritos descansar. La respiración se dificulta cada vez que trato de entender el porqué. Mis emociones hablan por mí, pido ayuda… ¡¿Hay alguien ahí?!

He querido buscarme, reencontrarme pero es la tristeza la que siempre me encuentra, es como recorrer un laberinto sin escapatoria… pareciera que andar entre la mierda fuera adictivo, ¿Qué más da?  Nadie podría salvarme.

Me arrastro como una culebra hacia el caos, ¿Acaso este es otro de mis sueños locos? No lo sé, quisiera creer que no. Quisiera creer que la autodestrucción no es el camino… ¡HECATOMBE! El desastre está aquí, lo siento, lo veo venir… Derrumbarse es atractivo. Siento abstinencia si no pierdo el control, y La razón entra en mí cuando hay dolor…

El dolor es droga que  ilustra la verdad… ¿Continuar es lo debido? ¿Ponerle punto final es lo acertado?… Lágrimas saladas abundan por toda la habitación, ¿Qué haré cuando está alucinación termine? Preguntas sin respuesta, preguntas sin destinatario, ellas son las únicas que me acompañan en esta modesta soledad.

Acabaré con este sufrimiento, terminaré lo que he comenzado… Lo haré… Cuando tenga el valor de hacer el corte final. 

 

 

 

 

 

Escrito inspirado en el tema “The Final Cut” de Pink Floyd
Imagen: De la película de The Wall

 

 

Hoy no te miro

Hoy no te miro, ni te escucho, no te abrazo ni te sostengo, no hay equilibrio en mi cuerpo que hasta un soplo me tumbaría al suelo. Mis lágrimas saladas se desbordan sobre mi estúpida cara. Suena What Do You Want For Me? de Pink Floyd .

 ¿Cómo haces para caminar sobre un muro sin esperanzas?, ¿cómo sonríes con el peso de la tristeza a tu espalda?, ¿Cómo sabes que estás viviendo?, Tu alma está agonizando, tal vez tu cuerpo aún dé señales de vida pero ella está sobre un hilo, la bella muerte anda rondándote. La muerte es un cuervo que te acecha, hambrienta, esperando hasta tu último suspiro. Lo único que te acompaña esta noche es un charco de sangre que cubre tus esbeltas piernas, ¿Crees en Dios? Más vale que no, porque no habrá ninguno que te salve.

Lo único que te va a follar es el frío que está tan penetrable como aquella verga que solías amar. Son tus sucias lágrimas, las únicas que te van acompañar. Te refugiaras en los brazos de tus desgracias.

Prendes un cigarro, te fumas tu vida, en cada “plon” hay desdichas, hay dolor y arrepentimientos que no te van a llevar a ningún lado, más que clavártelo en tu mano izquierda. Al final no duele ni te alivia.

La madrugada no es tan oscura comparada con tu aura. Suena Epitaph de King Crimson; cargas toneladas de fracasos y logros sin fundamento gracias a la puta ambición que siempre fue tu aliada. ¡He aquí la bestialidad hecha hombre!

¡Te estoy hablando a ti,  A ti, que estás al otro lado del espejo, mirándome como si no fuera contigo!, No te creas tan importante, no eres la gran cosa, sólo eres una mala cosecha de lo que sembraste.

No llores, déjame lamerte la cara, sólo estamos tú y yo. El espejo lo único que nos separa. Mi peor castigo es tener que mirarte y saber que no eres alguien más… soy yo.

El Lado Oscuro de la Luna

La noche desborda una desazón, una aventura pagana; almas sin escrúpulos que luchan por sobrevivir entre esta mierda redonda que tenemos por mundo. La luna, que es la puta perfecta acobija esta noche tan fría y solitaria. Lujuriosa y muy cabrona ella, brillo sublime que atormenta a cualquiera, haz de esta pobre alma sin esperanzas uno de tus escritores malditos, esclavos de amor… amor profano que incauta seres indoloros, llenos de ataduras a sus espaldas, cargados de desasosiego por sus vidas, vidas perpetuas de sufrimiento consumadas en su andar, pies cansados de marchar por sendas sin retorno; ¿No te cansas, luna, de ver a tanta porquería junta? Yo no me canso de verte, porque al menos tú me escuchas, escuchas mis lamentos, mis fracasos y mis desamores. Tú y la noche son mis amantes empedernidos, hacen un trío perfecto con mis malos pensamientos. Voy a eyacular sobre ustedes dos, mis perturbadoras ideas, ideas que se esfumarán antes del amanecer…

Soy cobarde, le temo a la mañana, al ver el sol resplandeciente que se asoma por mi ventana pierdo la brújula de mi vida y solo espero que anochezca para poder tener un poco de paz. En la oscuridad hay autenticidad, ganas de ejecutar lo imposible; la noche hace perder la poca cordura que queda en el interior. Lo racional es tan cuadrado, tan perfecto… que aburre, adormece la esencia del ser. El “YO” racional, deprime, fragmenta la vida, reprime las emociones que se obtienen en el momento de euforia que la locura obsequia.

La noche sabe de mí, lo que yo sé de ella, captura mis aberraciones y las emancipa a su antojo, al fin y al cabo es mi ramera, mi sucia ramera, que enciende la pasión mi alma rota y perdida. Tú que estás leyendo esto, cuando me quieras encontrar, no me busques, te veré en el lado oscuro de la luna.