Me dejo caer

Me dejo caer;
sé que voy a morir 
esta noche
pero mi mente parlotea
y no me deja 
matar mi promesa.
La noche cabalga 
en mi espalda
y jadea como una 
ramera en celo,
me relata sus amenazas
en mi contra,
se burla de mi fe.
Tiene la rienda suelta 
y la oscuridad está a su favor.
Otras veces habría dicho 
que no tengo miedo
pero hoy sí.

Pude haber muerto,
haber enterrado 
lo que no me gusta de mí.
Sin embargo, 
me levanté y no hubo peros,
la mañana está a mis pies
y no me vencí.

Cuarto poema de la serie: El diablo de los poemas.

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La noche se hace de día.

Y como una pluma sin rumbo
me entregué 
                       al vacío, 
Olvidé el peso de la angustia
mientras las heridas
                        se abrían entre sí,
Y ríos de sangre 
comulgaban con el perdón.

Mi lucha se hizo interna
                     nunca quise
estar atada a un solo corazón,
                     y la libertad llegó
en forma de autodestrucción.

La culpa voló alto
y no hubo vértigo 
                   en mi superficie,
No lamento su partida
en mi calma
                   hay sueños que brillan
Aun, cuando la noche
se hace de día.

Y los días culminan con copas de vino 
                  en mi boca,
Gota tras gota se va inundando 
                 la memoria 
Aun, hay calma cuando la oscuridad
entra por la puerta.

Melancolía nocturna

Desdibujados
así nos recuerdo,
con las manos frías
y el pecho abierto;
mi corazón bombea 
recuerdos.
                   ¿Qué serán de sus noches
                     sin mi abrigo?
                    ¿Qué será de mí sin 
                      las estrellas de su cuerpo?

El tiempo acoge
a los solitarios;
nada duele
ya nada estorba,
el ayer ha muerto
y sus tristezas bajo
tres metros de tierra. 

La melancolía ha hablado,
«es como una luz
en primavera»
decía Spinetta.
y mis noches en vela
no se irán
y las dudas vendrán
a visitarme;
«sólo debes comprenderla»
así la calma arrullará 

la noche. 

Poema al Escritor

Escribe lo que se te pegue la gana
sin recelo/sin náusea
sin ropa o en el baño.

Escribe sin pensar en el tiempo
desordena las ideas, aclara la pluma
brilla de noche como los gatos en cacería 
u olfatea las letras como los perros en celo.

Escribe y siéntate mal/siéntate bien
o mejor no sientas nada e imagina.
El día que no quieras escribir
será porque te vas a morir. 

Escupe lo que tengas guardado
sueña mientras escribes
y si no te da sueño, lee.

De noche las letras hablan,
susurran realidades
al oído
y el alma del poeta
es liviana/tan ligera
como en la hoja en la que escribes.

Ausencias

Un trago por los que ya no están,
por los que se fueron y no volvieron
Un trago por los que quedan
Por los que están y permanecen
Un trago por el que está ahí, 
y es un zombie sin sentidos.
Brindo por todos
brindo por ti, por mí, 
Por ellos y por vosotros;
La noche es nostálgica 
la música suena fuerte
el corazón se me quiere salir
y mis lágrimas quieren formar un río.
Diciembre ya está aquí
hay un nudo en mi ombligo.
Sonreír es de valientes
reírse mientras todo se derrumba es de mezquinos;
la tranquilidad no se negocia 
al dolor hay que dejarlo sentir.
Yo me raspé las rodillas
tratando de levantarme,
la sangre no me asustó
sin embargo, me quebré mil veces
al final, estar de pie no es malo 
así tenga que caminar sobre una línea fina
al borde del abismo. 
Hay ausencias que matan,
otras que liberan
Hay ausencias fortuitas,
[esas que llegan
cuando menos las esperas]
Deliberadas ausencias
causan llagas en el alma…
Ausencia de mí
[autodestrucción]
se posa en mi soledad,
cuando el mundo me da la espalda
Busco a la persona que más me conoce…
YO.

La botella

En una copa de vino
Sumergí mis penas,
Yace en ella
La lucha de mis días.
Perderme en dos sorbos
No fue a propósito
Y este insomnio
Me pesa en los hombros.
Cansados están mis ojos
De ver tantas decepciones
Juntas.
Ya debería estar acostumbrada
Pero los engaños se perfeccionan
Y las ilusiones crecen todos los días.
Qué fácil es embrigarse
Qué difícil es detenerse
Sin haber empezado,
Y mi mirada está en la botella
Y el vino en mi garganta seca
Y la noche apenas comienza
Y los pensamientos adornan
Mi cabeza.
Debería dormir sí…
Lo haré, cuando acabe la botella.

Eterna Noche

Vientos soplan en contra vía
pensamientos desatados en jauría
escupen mofas
destilan veneno por las rendijas,
¡Cuánta ironía hay en sus sonrisas!
Arde el piso
corre el miedo en círculos
la sangre se verte alrededor 
gritan agónicos dolores
queriendo redención,
¡Miren todos, es la muerte maldita!
La calle fúnebre está lista
se asoma frente a la multitud
un féretro de cristal 
rodeado de unas lágrimas de mentira.
Esperan pacientemente,
devorar sus más recónditos placeres
y en la cúspide 
drenar sus buenas intenciones
¡La eterna noche está aquí!
recogiendo al mártir
no hay inocentes en la fuga
ni vestigios en los ventanales
únicamente sombras
follando los pesares.

 

 

 

Tengo Miedo

Estoy en un laberinto lleno de temores, de malos pensamientos y preguntas sin sentido.  El cansancio consume mi espíritu, agobiada se encuentra mi alma tratando de reconocerse entre tanta mierda. Al verme al espejo, me desconozco. Olvidándome de mí, dejé que las decepciones me mataran poco a poco.

Las pequeñas gotas de cada lluvia de enero golpean en mi ventana, son testigo de las mil horas de espera… Para qué seguir esperándote si el tiempo no espera a nadie, Para qué pensar en ti, si tú no piensas en mí.

La soledad ya no me asusta, me atemoriza más estar rodeada de tanta hipocresía humana. Quise calmar mis angustias en  tus brazos, pero aún estás lejos, inalcanzable te siento. Acompañada por unas cuantas bocanadas de humo, viendo la culminación del sol, cada vez más cerca de caer la noche. Es aquel espacio cósmico para renacer en medio de un festín de letras.

 

Tengo miedo de continuar queriéndote como te quiero y al mismo tiempo queriéndome menos.

Tengo miedo de acumular sueños, verlos rotos y destrozados en el suelo.

Tengo miedo perderme al seguir tus pasos.

Tengo miedo de no encontrarme por andar entre suspiros buscando tus rastros.

Tengo miedo de pausar mi vida, verla destruirse en pedazos, ¿a causa de qué?  Es la pregunta que retumba en mi desquiciada cabeza.

Tengo miedo de embrutecerme con unas cuantas botellas de whisky; intentando escapar de la realidad, cuando es ahí  que más cerca estoy de ella.

Tengo miedo a todo menos de morir. Al final será la bella muerte, el único refugio perpetuo donde las verdades saldrán a la luz ante mis ojos desbastados de tantas mentiras terrenales.