Sin pena

Sonreís sin pena
y tus ojos no buscan condenas.
Botás las cadenas, 
te llaman Libertad
mientras por tu camino
se bosquejan tus caderas. 
Llorás sin pena,
tu llanto no tiembla
resuena en las puertas
de tus angustiadores
mas en vos, es la purga
que quema.
Algunos te dirán loca
otros querrán un poco
de tu locura,
No cabe duda que
sabés despellejar 
pieles
y honrar almas.



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Electra, Blues-rock

Permaneces oculta en una sombra
esperando, siendo paciente
como una leona en caza,
sigilosa y orgullosa 
queriendo clavar tus colmillos de neón 
a presas débiles a la luz.
Atacas a sus espaldas
eres inmune al peligro
pues, de él provienes,
de ti no se puede indagar mucho
pero, hay astucia en tus pasos
tac-tac-tac- es la marcha del tacón
anunciando la belleza oscura 
que nace en tu pantalón.
Pronunciadas son tus caderas
como una canción de Blues-rock,
mirada caótica ¡Electra musical!
desatas la locura, eres un riff demencial
tu cuerpo lleno de notas está
aguardando la pasión
de un músico estelar. 

Mujer, no puedes…

Mujer, no puedes usar minifalda
porque corres el riesgo que te falten el respeto
no puedes tener un profundo escote
porque te meterán la mano sin permiso
no puedes caminar sola por la noche,
la violación es inevitable.
No viajes sola/ni con tus amigas
en minutos te arrancarían la vida
No digas que te están acosando
¿Quién te creería?/¿Acaso hay justicia?
Mujer, no escribas poesía erótica
ni relatos eróticos, sólo los hombres pueden/¿no entiendes?
Por mucho que digas NO, para ellos es un
si dices NO QUIERO, no importa, ellos acceden.
si te rehúsas, ellos dirán que eres una morronga
si aceptas, eres una puta
Ya ves, Mujer, no te pueden ver como victima
porque tú te lo buscaste
tú lo provocaste
es tu maldita culpa, por el hecho de ser mujer

 

 

 
¿Hasta cuándo vamos a seguir normalizando estas conductas reprochables?
Hasta cuándo…

Pd: Morronga = mojigata.

 

La Sensualité

Sensualidad es lo que desbordas al caminar,

Tus caderas pronunciadas,

Vibran al son de tu taconeo intenso;

Y a un millón de miradas

Sin prisa, las dejas sin aliento.

 

Mujer, eres sensualidad viva,

Son tus ojos, dos rayos cautivadores,

Que hipnotizan pupilas ajenas;

Y es tu mirada una atracción innata.

 

El pecado a cometer es tu boca,

Yace en ella la tentación,

Y muere con ella el deseo;

Oh bella mujer eres un despiadado poema

Que pocos logran comprender.

 

No hay cordura al apreciar tus piernas,

Esbeltas, llenas de secretos.

En tu desnudez hay un cielo por descubrir,

Y es tu actitud la cúpula de la sensualité.

Petra

Ella, la aventurera, sonriente y astuta; pasa desapercibida por la vida de todos. Ella, la histérica, arrogante y algunas veces patética; corre riesgos de morir en uno de sus enojos. Ella, la soñadora, risueña y persistente; traza metas inalcanzables, logrando cumplirlas hasta que sangran sus ojos.

Pequeña, frágil y encantadora. Atrapa a los hombres con su cautivadora mirada, invitándolos a observarla, más no a ser parte de ella. Solitaria va ella, pagando karmas ajenos a su voluntad; sumergida en dicha soledad, afronta la realidad: es mejor vivir con un corazón herido, que no haber probado los manjares agridulces del amor.

De aquel dolor inesperado, nace la fuerza, la virtud de seguir caminando por el sendero de espinas aclamado vida. Porque se vive una sola vez y se muere mil veces en cada paso dado. La decepción acompañada del duelo insano, es la droga que ingiere la esperanza causando una muerte temprana que renace con Ella en cada mañana.

Ella conoce los vestigios de la sensualidad, revoluciona su genuino  e insaciable placer  convirtiéndola en una mujer segura de sí misma. Petra, la apasionada, fina y sencilla dama que se desvela por los pequeños detalles, riendo culto al fuego que Dios le proporcionó para salvar o hundir a sus amores.

Su anatomía es producto de la copulación entre el mal y bien; belleza seductora que hasta el Diablo le teme a Petra. Transfigura los sentidos de los mortales, sin arriesgar a perder la poca razón que habita en ella.

Los miedos se rinden ante Ella. Noches enteras son testigos de sus tibias lágrimas que anuncian la deseada victoria de todas las batallas conquistadas, batallas consumadas en el interior de Ella, aun así, hay motivos para reír y brillar en la inmensa oscuridad que mora alrededor de una mujer llamada Petra.