Melancolía nocturna

Desdibujados
así nos recuerdo,
con las manos frías
y el pecho abierto;
mi corazón bombea 
recuerdos.
                   ¿Qué serán de sus noches
                     sin mi abrigo?
                    ¿Qué será de mí sin 
                      las estrellas de su cuerpo?

El tiempo acoge
a los solitarios;
nada duele
ya nada estorba,
el ayer ha muerto
y sus tristezas bajo
tres metros de tierra. 

La melancolía ha hablado,
«es como una luz
en primavera»
decía Spinetta.
y mis noches en vela
no se irán
y las dudas vendrán
a visitarme;
«sólo debes comprenderla»
así la calma arrullará 

la noche. 

Anuncios

Hoy escuché tu voz – Poema

Hoy escuché tu voz

te oí cantar

un bolero solitario

encadenado a los recuerdos

malditos recuerdos que una vez 

fueron nuestros.

La nostalgia se claustro entre 

mi pecho y mi espalda,

fui presa de mis pensamientos

y te volví a querer.

Hoy ya no me dueles

la melancolía abraza mis lágrimas saladas

y me pregunta: ¿cuándo has

dejado de quererlo?

Hoy escuché tu voz

y quise escribirte

ya lo sabes, he desnudado mi orgullo

invoqué tu nombre en esta copa de vino

y te hiciste real en esta poesía;

en mis letras siempre estás

en mis noches te recito poemas en silencio,

turbios silencios que nunca escucharas.

Atardeceres que matan

La melancolía me abraza, difícilmente me deja sin palabras. Escucho los ecos de las palabras jamás pronunciadas, caigo rendida en un desvelo profundo y no logro (re)conciliar el sueño. Pero… ¿qué digo? El sol se está despidiendo, cae sobre el horizonte todo lo que ya fue; en los atardeceres se muere un poco así como en cada suspiro  renacen también los más ocultos placeres. – Quiero dormir… cerrar los ojos, volar hacia un lugar desconocido y sumergirme en un mar de tentaciones. 
Alguna vez dije: la luna sabe de mí lo que yo sé de ella y ese día supe que podría convivir con la oscuridad que habita en mí, sin dejarme consumir, sin dejarme afectar por esas sombras que a veces se empeñan en destruirlo todo.