Frenesí es mi nombre

Tengo besos atorados,
amontonados en la punta de mi lengua;
quiero incursionar en una boca candente,
e ir arrancándole los miedos.
Uno a uno, irán cediendo 
mientras el oleaje de mi saliva 
va domesticando su pudor.
Tengo quereres aglomerados en mi pecho
y la brújula de mi deseo
busca un capitán 
que pueda manejar el voltaje,
sin riesgo a chocarse al instante. 
Tengo un fuego sin consumarse 
en mis caderas
y un volcán queriendo derramarse
en unas piernas justicieras.
Frenesí puede ser mi nombre
y lujuria mi apellido
y sus manos el vértigo
que hacen crepitar mi letargo.

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Divina tentación

Euforia desencadenada 
había en su espalda,
dos roces bastaron
y mi boca humedecida 
fueron testigos 
de la lujuria que asentía 
en su cuerpo.

En sus labios yo vivía,
respiraba en sus comisuras;
besos de ensueño
nublaron mi pensamiento
podía morderlos hasta sangrar
podía lamerlos hasta levitar
podía bordear su cara 
con mi lengua.
Solía perder la razón
cuando veneraba 
su divina tentación.

Alcancé la gloría 
al ajuiciar sus demonios,
adoraba dormir 
en su vientre
adoraba abrazar sus penas,
y cuando despertaba
admiraba sus piernas
qué bonito amanecer
salía de su entrepierna.
Frenética pasión
allí vivía,
esperando por mí
fue paciente
y yo fui
impaciente por devorar 
la fuente
de mi perdición. 

Lujuria

Desearte es mi pecado.

Saciarme de ti es mi legado.

Todos mis sentidos copulan en frente tuyo

Y mientras más te veo, más lúcida me siento.

Besar tus labios con la misma lengua

Que no da tregua al pronunciar tu nombre.

Unir nuestros suspiros con besos desgastados.

Silencios cargados de promesas, promesas ahogadas en un mar de lamentos.

Sentir tu piel resguardada en la mía.

Abrazados, sin dominio alguno. Nos vamos entregando

Al deseo culposo que habita entre nosotros.

Es tu cuerpo un altar sagrado,

Donde quiero devorar mi apetito.

Sumergirme en ti, ajusticiando tu sexo a mi antojo.

Perdiendo la poca cordura que hay en mí,

Despedazando cada parte de tu ser.

Llegando al fin, a ese pequeño instante de placer

Donde la Lujuria se apodera de mí.