Sin punto final

Segundo poema de la serie: El diablo de los poemas.

En medio de mi silencio
hay susurros;
oigo voces que gritan 
mi nombre
y me piden clemencia.
Yo quiero borrarlas
de mi mente,
escribo, sigo escribiendo
hasta que la última letra 
sucumba sus palabras.
El insomnio llegó sin avisar
y yo le abrí la puerta;
dejé que me abrazara 
hasta calmar mi sed,
pero el desasosiego 
es como un piano 
que no deja de tocar.
Vientos de madrugada
están en mis oídos
y yo sigo escribiendo 
este turbio poema 
sin punto final.

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Poema Pink II

No quiero versos desgastados
ni abrazos por compromiso,
No quiero sonrisas reforzadas
ni letras sin sentido,
No quiero miradas llenas de lástima
ni leer poemas nulos de sentimientos.

Mi vida es una ruleta rusa
que gira, proclamando
la muerte en cada tiro.
Y la suerte está de mi lado
lo sé, aún respiro…
Y si hablo de la muerte
es porque no le temo a ella.

Escribo hasta saciar mi estupidez
busco consuelo en esta hoja de papel
y si vuelvo a ver el amanecer
cuando abra mis ojos,
sabré que he vivido más de mil vidas
en cada parpadeo.

Aguas turbias

Parto de la idea que escribir 
es como un río que se lleva 
todo lo malo.

 

Las aguas turbias
se congregan, ansiosas
queriendo desembocar
en cabezas mansas.

La torpeza llega
a lo más alto
de la corteza cerebral,
hurgando como un gusano
terrestre;
devorando todas
las dudas existenciales.

Caen las letras
rendidas a los pies
del verso,
suaves y vigorosas
dispuestas a confundir el tiempo.

Entre comas y puntos
los lamentos se van
perdiendo
o tal vez no,
solo están adormecidos
en los silencios inquietos
que existen en los poemas.

No siempre le escribo al amor

No siempre le escribo al amor
su metáfora es mi camuflaje
para hablar de vicios
e inmoralidades,
sin asustar a los santos
y violarle la mente a los castos.
No siempre le escribo al amor
ni deshojo rosas rojas
mientras me follo
las oportunidades.
Mis letras pueden ser soeces,
sinceras como el filo
de un cuchillo
que atraviesa tu fina garganta;
mi poema puede ser vil
hasta enfermar tu dulce boca
por andar recitándolo
a los cuatro vientos…
Y por eso no siempre le escribo
al amor,
porque si amar es una perdición
yo quiero seguir escribiendo
esta alegoría, que no es más
que una realidad constante.


Poema al Escritor

Escribe lo que se te pegue la gana
sin recelo/sin náusea
sin ropa o en el baño.

Escribe sin pensar en el tiempo
desordena las ideas, aclara la pluma
brilla de noche como los gatos en cacería 
u olfatea las letras como los perros en celo.

Escribe y siéntate mal/siéntate bien
o mejor no sientas nada e imagina.
El día que no quieras escribir
será porque te vas a morir. 

Escupe lo que tengas guardado
sueña mientras escribes
y si no te da sueño, lee.

De noche las letras hablan,
susurran realidades
al oído
y el alma del poeta
es liviana/tan ligera
como en la hoja en la que escribes.

Poema Pink

Escribo para ahuyentar a los fantasmas de mi mente, 

para no perder las palabras en el viento

y cuando mi voz se quiebra, necesito desahogar mis penas

en cualquier papel que encuentre por ahí tirado.

 Escribo para dejar de fingir 

o para seguir fingiendo con estilo;

a veces tanto silencio abruma mis pasos y los versos acobijan mi llanto.

Yo no me declaro poeta, pero a mí la poesía me ha salvado

de caminos turbulentos, malas decisiones y 

sin dejar a un lado mis sentimientos.

Escribo para olvidarme de mí 

o recordarme en cada letra…

al final ni los puntos suspensivos llegan

 adormecer la sensación que me produce escribir.

Mi refugio

Me aferro al papel
como si dejara de existir
en dos minutos,
escribo sandeces 
escribo diluvios 
en forma de palabras.
Caen letras
una tras otra
y golpean mi armadura,
este caparazón que a veces
no me deja estar
tranquila.
En mi atmósfera 
se respira incertidumbre,
pero escribir 
me despeja la mente.

El mundo se derrumba
sobre mí,
Siento la tierra hasta el cuello
quedo inmóvil, no siento miedo.
Entre tanta quietud
mis ojos no paran de humedecerse,
brotan lágrimas sin cesar
hay un escándalo en mi garganta
pero el silencio me musita 
al oído:
“grita todo lo que quieras,
nadie te escuchará”.
Estoy enterrada en vida,
queriendo escapar 
del alud de pensamientos
tenebrosos/culposos/malditos
queriendo apaciguar 
mi sufrimiento 
sin sentir pena o remordimiento.

Y es así…
como la tinta diluye 
los pesares de mi alma,
entrelineas suscritas
en poemas agobiados,
y mi refugio más bonito
son las letras plasmadas
en una hoja en blanco. 

De nada sirve … ¿?

De nada sirve dedicar poemas
si no los van a leer
de nada sirve evocar letras
si no las van a sentir 
y así se esfuman los versos 
como los días que muertos están
en el horizonte.
Así mueren mis letras;
agonizan en el ocaso del olvido
se marchitan en mis labios
y se pierden en el viento.
De nada sirve recitar poemas
si no hay oídos qué conquistar
de nada sirve escribir poesías
si lo hacen por unos cuantos likes
¡Vamos a vomitar los sentimientos!
¡Vamos a eyacular versos
mientras masturbamos las letras!
¿Acaso no es el arte la purga
que necesitamos para desintoxicarnos?
Este mundo podrido ya está
gira y gira sin dar marcha atrás 
y aquí estamos todos inertes 
creyendo que todo puede mejorar
aún así, hay mucha poesía para dar. 

 

El Silencio

Insano es lo que siento
y no puedo expresarlo,
pierdo demasiado tiempo
pensando en tonterías
¿es el silencio inalcanzable
ante los murmullos del pasado?
No quiero caer en el baile de la monotonía
ni mezclar el alcohol con recuerdos.
Escribo poesía porque me da miedo
gritar a los cuatro vientos…
y no le temo callar
–presumo de ello–
pero a veces es mejor guardar silencio.

¡Qué hablen las letras!
En el papel quedó la angustia
que guardaba en mi pecho.
La lengua está seca
esperando esparcirse

en un cuerpo honesto,
mi boca es prudente
con la omisión de los necios.
Es más fácil perder el control
hablando con desconcierto 
que enmudecerse ante las palabras
dichas sin esmero. 

Letras sucias

Ven, léeme los deseos turbios que afloran en mis letras

Léeme entre líneas las ganas que tengo de ti

En este papel no caben mis ansias,

Léeme con tus manos, pálpame la vida

Saborea estas letras sucias como si vieras florecer la cúspide del éxtasis

Léeme en voz alta, devora cada sílaba con tu boca

El morbo habita en este sucio poema

Y léeme sin afán, léeme despacio,

Léeme de noche, léeme de día

Léeme en todas las posiciones…

Fue gracias a mis letras que encontraste regocijo en tus pasiones.