Divagando en este mundo

Juré jamás vestirme de recuerdos,
no quiero retroceder la película 
ni volver a palpar alegrías efímeras;
Recordar es morir dos veces
y yo ya me cansé de resucitar 
todas las noches. 
A veces es bueno no sentir nada,
ser un ente inmune al dolor
no percibir los colores
ni saborear los placeres;
el deleite de vivir 
sin esperar un mañana prometedor
resulta perturbador,
pero anular el futuro
suele ser divertido, 
si la energía está enfocada
en un solo presente,
en el hoy…
Me desgasto pensando
en posibles desenlaces, 
mi cabeza quiere explotar
en mil pedazos
y mi mente solo quiere viajar
sin el pasaje de regreso.
Sigo divagando en este mundo
mis pasos no son firmes
mis sueños son de trapo
y mis despertares son trágicos.
Busco la manera de encajar
en bocas sinceras
pero mis besos son falsos,
mis caricias rebosan 
en cuerpos en llamas
y el amor no se encuentra en una cama.
Y yo no quiero verlo
ni sentirlo 
ni olerlo. 

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La Paranoia de la Culpa

Se escucharon gritos en la habitación de al lado, aquellos gritos interrumpieron el silencio alborotado. La noche estaba triste y el vino ya se había consumado. No se sabía si la mujer gritaba de placer o de dolor pero nadie quiso percatarse de ello. Al día siguiente, desperté y la resaca me estaba aniquilando. Bajé a la recepción y no había ni una persona, la neblina tapaba mi visión. Sentía como la brisa helada se inmiscuida en mi piel. De la nada apareció el recepcionista y tremendo susto me ha dado. Me dijo que me dirigiera al buffet para desayunar. Le pregunté si habían más huéspedes además de mí porque parecía un hotel fantasma y anoche había escuchado a una mujer gritando. Él, con su elegante sonrisa me dijo que solamente habíamos cuatro personas… En esa época no es mucha la gente que se arriesga a viajar por las condiciones climáticas. Y yo la verdad no estaba de paseo, estaba huyendo de mi aturdida realidad. 

El frío estaba tan abrumador que podría haberme convertido en hielo. La sala de comedores estaba vacía, observaba para todos lados pero no veía a nadie, pero aún así, sentía muchas miradas alrededor mío. No le presté mucha atención, ya que me moría de hambre y pensé que solo era mi imaginación. Al rato, apareció una pareja; el hombre tenía un aspecto excéntrico, mirada penetrante mientras que la mujer se veía fuera de sí misma, tenía la mirada perdida. No quería mirarlos mucho pero difícilmente pasaban desapercibidos. Terminé de comer y me dirigí a mi habitación. En el trayecto sentía pasos detrás de mí y oía susurraban mi nombre, pero nuevamente pensaba que era producto de mi mente.

Quise ducharme, me sentía bastante agotada y no entendía, no había hecho nada en el trascurso de la mañana. Llené la tina y me metí en ella, el agua estaba bien caliente sin embargo con el frío que hacía no se percibía. Cerré los ojos, respiré profundo… podía sentir cómo mis pulmones flotaban en el agua. En ese instante aparecieron flashbacks del accidente: un auto dando vueltas, sangre por todos lados y el señor ciclista estrellado contra un poste. Abrí los ojos, estaba temblando. No podía controlar mis movimientos ni mis lágrimas. El sentimiento de culpa estaba consumiéndome, y no sabía si señor habría sobrevivido, lo único que hice fue huir, escapar como una vil cobarde. 

Lloraba, lloraba y me daba golpes en la cabeza, de un momento a otro la luz se apagó. Quedé en la absoluta oscuridad; al lado tenía mi celular, lo busqué para guiarme. El agua se empezó a enfriar, estaba tan fría que no me podía mover. Tenía tanto miedo que no pude reaccionar, sólo me quedé como una estatua en la tina. Poco a poco, me iba hundiendo en el agua y todavía seguía sin poder moverme. Tenía mil gritos atorados en mi garganta, yo sentía que gritaba pero mi voz no salía hasta que «alguien» me empujó hasta el fondo de la tina, sentía sus manos pesadas en mi cuerpo, quería ahogarme, yo sé que ese era su propósito. Empero, seguía pensando que nada de eso era real, todo era producto de mi paranoia. Cuando escuché su voz, era la voz de un hombre enfadado diciéndome: ¡Me dejaste morir! ¡AHORA VAS A MORIR!
La luz volvió y estaba sola en el baño. Tenía las manos en mi cuello, el agua otra vez estaba caliente. No lograba distinguir si lo que me acaba de pasar era real o no. Me levanté de ahí como pude. Corrí al cuarto, me cambié rápido antes que aquel «misterioso hombre» apareciera de nuevo. Yo sabía lo que tenía que hacer, tenía que dejar de huir y afrontar la verdad, sino esta culpa me iba a matar.

Ni un intento más ( I know it’s over)

Texto inspirado en la canción I Know It’s Over de The Smiths

 

Miserable, qué miserable me siento cuando no puedo cumplir las expectativas de los demás, I know it’s over, suena en mi cabeza y mis palpitaciones se agrupan en mi piel. Lo siento, he tratado de complacer a todo el mundo pero aun así, no consigo compañía para mis solitarias noches I know it’s over and it never really began, but in my heart it was so real. Ante mis ojos, siento el mundo desvanecerse, los días pasan desapercibidos y puedo sonreír aunque mi alma esté ahogada en llanto. Es muy fácil ocultar el dolor cuando te acostumbras a él. And you even spoke to me, and said: If you’re so funny, then why are you on your own tonight? No culpo a nadie, ¿quién podría lidiar con ‘algo’ tan inestable?, un día estoy bien, al otro día, sólo quiero huir. Un día amo, al siguiente odio con intensidad. Se acabó, estoy agonizando. Intento una vez más, pero la desesperación cubre toda mi cabeza y no logro escapar. It’s so easy to laugh, it’s so easy to hate, it takes strength to be gentle and kind… Aborrezco los que están conmigo, el vacío ha copado mi ser y así quiera estar rodeada de gente, no podría estarlo. Así quiera amar a alguien, lo haría todo a medias y quedaría más rota de lo que estoy. Love is natural and real but not for such as you and I, my love. Desgarrador es el futuro para quienes sentimos la tierra cayendo sobre la cabeza. 

 

 

 

 

Crimen

El desdichado está en el bar,

Ahogando sus penas en alcohol.

Un/dos/tres tragos de whisky,

Apenas está entrando en calor.

Su mirada está perdida en la barra,

en sus pensamientos está rondando la traición.

Su mujer copulaba con otro,

¡Vaya, qué dolor!

Cuatro/cinco/seis tragos más.

El corazón le quiere explotar.

La cólera no da una tregua más

y solo piensa en matar.

Tanto la quería,

tanto la adoraba,

qué se iba a imaginar,

que la tendría muerta en su cama.

Siete/ocho/nueve tragos seguidos,

Alista el revólver,

que será el testigo.

Él, verdugo, Ella, la pobre infeliz.

Detonante e irremediable final:

celos desbordados, su ego herido,

y en un arrebato,

La vida de su amada en sus manos.

Ruleta Rusa

Estábamos todos sentados en el piso, formando un círculo. Eramos cinco almas dispuestas a abandonar los sueños; cada una con sus problemas, llevando a cuestas, culpas, desganas y diferentes motivos que hacían de este juego, una experiencia perturbadora y enriquecedora. Solo nos acompañaba un tenue bombillo que emitía una luz amarilla. Estábamos en ropa interior, habían cigarrillos tirados por toda la habitación y no sé cuántas botellas de vodka alrededor. Las reglas eran muy simples, por cada giro había una bala dispuesta a perforar nuestras cienes. Era como jugar a la botellita pero con un revólver, el cual determinaba nuestro futuro. La suerte estaba echada, los nervios estaban a flor de piel. Ansiedad era lo que se respiraba en esa madrugada y había un único deseo en común: No salir libre de ésta…

El primer giro llegó, y la pistola giraba estrepitosamente, nos apuntaba con ganas, nuestras miradas estaban volcadas hacía el arma; pupilas dilatadas, manos sudorosas, corazones latían a mil por hora. En un micro-segundo, el silencio se apoderó del lugar y el juez del juego anunciaba al primer candidato a morir. Rogelio cogió el arma, sin pensarlo mucho, apuntó el cañón a su cien, contó hasta tres: 1,2,3 ¡Bang! cayó indefenso, mientras su sangre nos bañaba en la cara… definitivamente tuvo mucha suerte, al primer intento, muerte segura. Volvía a rodar la pistola, y esta vez sentíamos que teníamos miles de espectadores pendientes de la función, pero mirábamos alrededor y no había nadie, la paranoia nos estaba consumiendo vivos. Era el turno de Leticia, ella estaba decidida pero aún así no podía dejar de llorar… no había vuelta atrás, solo una persona podía joderse sobrevivir al juego.  Sujetó el revólver con fuerza, sus lágrimas nunca detuvieron y de un momento a otro, se confundieron con su sangre. Otra maldita suertuda caía en la victoria. 

El círculo cada vez se hacía más pequeño, no quedaba otro camino que continuar jugando, no había escapatoria ni mucho menos remordimiento alguno que pudiera detenernos… La pistola giraba y giraba, en cada giro nuestra mente reproducía lujuriosamente  flashblacks de los disparos ya fecundados. Proseguía Nicolás, ansioso, alistó el revólver, su respiración estaba entrecortada y sus últimas palabras fueron: Yace aquí, la primera y única vez que gano algo. Acto seguido, sus sesos fueron estampillados contra la pared. El momento culminante de la madrugada había llegado, restaban dos pecaminosas almas, Mauricio y yo. No podíamos sostenernos la mirada porque nuestras mentes estaban aturdidas de todo lo que  había acontecido, aún así, había que terminar lo que ya habíamos comenzado. El revólver empezó a girar, y esta vez cada giro fue una eternidad, por un momento pensé que era mi turno pero no, Mauricio cogió el arma, dijo que estaba listo para irse de este mundo de mierda … ¡Bang! terminé salpicada por la sangre del último jugador y podía creer que ni siquiera el juego de la muerte acabaría con mi mala buena suerte

 

 

 

Viernes nunca más.

Hoy salí a caminar temprano, el aire estaba limpio y puro; los pajaritos cantaban sus tiernas melodías, levanté mi mirada al cielo y vi al horizonte el sol nacer. Recordé el día que volví a nacer, ese día, el día de nuestro crucial encuentro, el día que mis ojos te vieron por primera vez, fue el día más feliz de mi vida, sentí mi corazón latir a mil por hora, sentí mi saliva más espesa, mis manos llenas de agua, debido a los nervios que causaste en mí; mis piernas temblaban, que si un fuerte viento me hubiera tocado, yo hubiera terminado en el piso. Todos mis sentidos estaban conectados contigo y supe que estaba viva cuando tus ojos se cruzaron con los míos…

Seguí caminando sin destino alguno, sólo quería prender la marcha para liberar un poco mi cabeza de tantos pensamientos dolorosos. El frío estaba aterrador, cerré un poco mi chaqueta y percaté que tenía un bulto en uno de mis bolsillos, eran unos cigarrillos; mis manos estaban heladas pero no importo mucho, quería fumarme uno de esos, mientras salían de mi boca unas cuantas bocanadas de humo, pensé en lo hermoso que era tenerte a mí lado, todos aquellos momentos que compartimos, lo hermosa que era tu sonrisa y cómo te brillaban los ojos cada que pronunciabas mi nombre, realmente era muy feliz, tan feliz que alcancé a olvidar lo patética que era mi vida antes de ti, una vida llena sin sentido, llena sin objetivos, ni metas específicas, mi vida era tan vacía que intenté más de una vez partir de este mundo pero luego llegaste tú y todo cambió, mi mundo estaba lleno de color, dibujabas una tenue y linda sonrisa en mi rostro, hiciste de mí, alguien mejor…

Al final de mi camino encontré un parque, me senté en una banquita y observé a mí alrededor una multitud de niños con sus padres, todos estaban felices, se escuchaban sus risas y gritos de alegría. En algún momento de mi vida, quise tener hijos, pero ya era demasiado tarde para mí… yo no podría darles ese amor que tanto ellos necesitarían. A pesar que nunca te di hijos, siempre estuviste conmigo, me amaste tanto e hiciste de todo para que yo estuviera bien, te lo agradezco desde lo más profundo de mi alma, esta alma maldita, vagabunda y eternamente moribunda.

Al regresar a nuestra casa, me dispuse a escribirte esta carta, más que una despedida es una carta de agradecimiento… te agradezco todo lo bueno que le diste a mi vida, fuiste lo más bonito que me pudo pasar, quisiste mis demonios, soportaste mis ataques, en medio de tanta infelicidad que yo te di, siempre me sonreías, me apoyaste durante y después de mis crisis, fuiste mi ángel de la guardia, cuidándome, protegiéndome todo el tiempo… y hoy, este viernes, este maldito viernes por fin soy sensata, y he decidido darle un nuevo rumbo a nuestras vidas, te estarás preguntando ¿por qué?, ¿por qué así? Si anoche hicimos el amor como nunca, nos desvelamos en nuestras sábanas mientras nuestros cuerpos se fundían en una pasión descontrolada y yo te decía que eras el amor de mi vida, mi gran y único amor… Lo eres, y siempre lo serás. No quiero que vivas en esta zozobra más, quiero que termines con tu libro y escribas muchos más, que tus días sean estallidos de alegría, acompañados de tus triunfos… No te preocupes por mí, yo estoy tranquila, serena; para ninguno de los dos será fácil, pero te quedas con mi amor, con mis recuerdos y yo me llevaré los tuyos.

No sé si estoy equivocada o no pero estoy relajada con mi decisión; tampoco espero que la apruebes pero sí que la respetes, no quiero tu dolor, no quiero tus lágrimas, quiero que me recuerdes sonriendo, aquella sonrisa que me enamoró desde el primer día.

No preguntes más, no digas que fallaste, ¡NO! ¡NO! Nunca fallaste, luchaste hasta el cansancio por esta alma que estaba destinada a morir desde antes que la vida nos encontrara…

Te amo, hoy y para siempre.