Bruyant

Me aterra el dejarte ir como el querer amarrarte a mi estable inestabilidad, a este miserable odio a los amaneceres fríos y solitarios que solo anhelan un poco de fuego y oscuridad.

Me horroriza lo que hay en mi interior, tanto como el no llegar a conocerlo nunca. Y que lo único que logre, sea iluminarte con tanta oscuridad hasta cegarte.

No quiero ahogar tus sonrisas en lágrimas conservadas en vasos de agua, pero pretendo hundirme en carcajadas que estarán cada vez más lejos…

Aunque se muden a mi lado.

Escrito por:

Laura J. García García.

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Desde las estrellas

Ay, esta paradoja de sentimiento que es el amor, siempre tan fugaz, tan efímero, tan ficción idealizada, son cuatro letras sin peso que rebotan en la mente, y en el cuerpo.

Noto la desilusión de un ave que sube desde las entrañas para morir en la garganta.

Ahogo las lagrimas que siento de nostalgia en un perfume. Las caricias, las historias, las tardes sin sol.

Te deshaces, arqueando la espalda, contra la pared, como nieve que se convierte en agua.

Tan fría que todos resbalamos sobre ti, somos incapaces de dejar huella en tu paisaje, estás protegida por la oscuridad.
Hay momentos, en los que de una forma extraña, y sin que sepas explicar, se te aparece alguien que te derrite y te transforma en marea de fuego.

Por eso te regalo este texto.

Y así, cuando pases por este portal vacío de un Dios que observa con paciencia tu ser, sabrás que ha llegado el momento.

Eres un sueño.

Una sonrisa.

Nos hablamos desde las estrellas.

Escrito por: “A”

Innombrable, no te extraño

No te extraño, pero apuesto a que tú sí me extrañas. Seguramente evitas ciertos sitios porque crees que me verás, o sientes una punzada en el pecho cuando escuchas un cierto nananá, inclusive cuando lo escuchas en tu cabeza y pones alguna canción a todo volumen para borrarlo de tu mente.

Es probable que aun llores mientras te preguntas cómo no te preocupó ninguna de las alertas que te di, cómo no pudiste ver que eras una etapa que acabaría en cuanto ella volvieraaun cuando siempre estuvo aquí.

Tal vez fue culpa de mi mirada atenta o de mis ojos brillando esa tarde de domingo… De la única vez en que dije que te extrañaba o cuando hacía todo lo posible por pasar un minuto en tu compañía.

¿Crees que soy una mala persona? Solo eres un ritmo que recuerdo vagamente.

No te extraño…

Escrito por: Laura J. García.

Avanzar es un arma de doble filo

Este vacío no es tristeza, tampoco son ganas de joder. Este vacío no es amnesia ni olvido, mucho menos es un capricho; es una sensación de salir corriendo — desnuda — sin ningún tipo de máscara para evitar caer en el ridículo. Al vacío se desdoblan todas mis emociones cuando me siento desubicada y mis pensamientos gorgotean en mi sienes buscando decir lo que he decidido callar. Este vacío no es odio ni falta de amor, es la construcción diaria de lo que no se puede expresar con palabras. Tratar de edificar sobre un plano inexistente es ese vacío que produce el miedo a lo desconocido. Este vacío no es autodestrucción, tampoco es descontrol, es la necesidad de experimentar algo nuevo, de la mano al temor del fracaso, pero sin dudarlo dos veces para realizarlo. Avanzar es un arma de doble fijo; sales victoriosa o malherida sin embargo nunca cobarde.

Ansiedad — Soliloquio

He aprendido a desvanecerme entre la calma y el desespero. No hay un punto medio entre los dos ni pretendo buscarlo. La presión del pecho aumenta cuando escucho las agujas del reloj, disipándose entre los ecos del silencio. Cuánta tensión hay entre un silencio a otro y qué espesa es la respiración al fingir que todo está bien. Pero, ¿Qué está mal? La dualidad me coquetea y caigo sumisa a sus brazos. Encontrar paz se hace imposible en una mente inquieta… y amontonar pensamientos en las noches es devastador. Esa desazón que me da cuando siento que todo marcha bien, es un golpe tónico que llega sin avisar. Es desgastante estar alerta todo el tiempo mientras las ráfagas del desconsuelo hacen de las suyas conmigo.

La ansiedad ha tocado a mi puerta, no tuve más remedio que dejarla entrar. Ella sabe que no es bienvenida, le encanta hacerme humillar. Podría gritarle de frente que me deje tranquila, su sola presencia me perturba, pero guardo silencio porque ella me intimida. Su mirada es tan penetrante que me fulmina el habla. Odio esa sensación de dominio que ella ejerce sobre mí… siento mis manos sudar y el corazón palpitar. Ya había olvidado lo que era estar con ella, había olvidado su olor, ese perfume desquiciado que me envenena. Hay segundos que son eternos, hay minutos que son infinitos y son las horas más perpetuas las que paso junto a ella.

Catarsis del sin sentido

No me pidas sonreír cuando aún tengo el corazón arrugado, aunque en realidad si sonrío y no me cuesta nada. La felicidad es tan efímera que no trasciende con el paso de las horas; sentirse feliz no es un estado de ánimo, es un bálsamo para la realidad. No me pidas ser optimista cuando es la vida, la que te enseña a bañarte con limón las heridas. El optimismo no está hecho para todo el mundo, es un auto-engaño que te protege de la existencia, pero ¿cómo sabes que existes?… 
Todos hablamos de la existencia, de lo ruda que puede ser, de los métodos para burlarnos de ella pero, ¿acaso la existencia no es sinónimo de somnolencia?, ¿Y si todo esto es un sueño? Un perturbador sueño que nos arropa desde que nacemos, con la mentira que debes crecer para alcanzar tus sueños y ahí llegar a tu destino final, que es la muerte. Qué jocoso nacer para morir, qué estúpido vivir bajo ese principio. 
Y llegan los tropiezos, aparecen los problemas en tu pequeño mundo, nada es como el ayer, el hoy no alcanza y el mañana es incierto. Te preguntas si todo esto tiene sentido, a veces dudar de todo es adquirir sabiduría de ti mismo. 
La gente huye de la tristeza porque la ven como algo turbio, y es normal, desde que salimos del útero de nuestra madre, nos han dicho que estar triste es malo, regocijarse en pensamientos negativos, solo nos traería mala suerte. ¿Y no es la suerte un dogma creado por el hombre? “Tener buena suerte” no es como ganarse una lotería y la vida no es para el que le guste todo lo fácil, sin embargo, a esas personas son las que le va mejor. Entonces, vuelves y te preguntas; ¿tiene sentido todo esto? 
Ni este escrito tiene sentido, ni la vida tampoco lo tiene. Mi río en mis tetas, sí, porque siempre quiero llegar a pensar más allá, y no encuentro nada, todo está nublado, confuso. La nada debería ser un lugar tranquilo, empero en ese lugar solo hay desolación y terquedad.
Cae la noche sobre la ciudad, al otro lado del mundo amanece. Todo es tan diciente y la vez es impreciso. Te vas a dormir con la idea que todo continua mientras duermes pero al despertar te das cuenta que todo está tal cual como lo dejaste. 

Vacía

Una, dos, ni una más…
Te llené de vacíos y no fue suficiente para mi,
Te llené de vacíos y haciendo promesas falsas lo hice otra vez,
Te llené de vacíos y no me importó,
Te llené de vacíos y te dije que todo estaba bien,
Te llené de vacíos y preferí a quien no me prefirió,
Te llené de vacíos y me excusé con el trabajo,
Te llené de vacíos y anulé tus miedos,
Te llené de vacíos y te dejé llorar sin decir nada,
Te llené de vacíos y te di el mejor sexo de tu vida,
Te llené de vacíos y te robé la fe,
Te llené de vacíos y no te valoré ni lo haré,
 Ahora solo eres vacío…

 

Anónimo

 

(Me pidieron anonimato y así se quedó)

Acto de Fe

Mantenerse de buen humor todo el día es un acto de fe. Llegar a ese estado de plenitud en el que las molestias pasan a un segundo plano; donde lo exterior no perjudique el interior, siendo esto, un poco malévolo. ¿A qué viene esto?… Muchas cosas causan mal genio pero nadie las dice para no quedar como un absurdo «amargado», es decir, las consecuencias del mal humor van más allá de lo personal. Ejemplo: el hecho de madrugar a laborar, estudiar o hacer cualquier otra actividad es un acto de fe. No estresarse debido a la impuntualidad de terceros, definitivamente es un acto de fe.

El servicio de transporte público es uno de los principales causantes de la hosquedad humana. El gentío, la falta de respeto de algunos usuarios, los retrasos; luchar contra eso, es un acto de fe.

«Acto de fe» es lo que logramos de cierto modo, controlar. La humanidad guarda la esperanza que todo mejore pero la vida, —el mundo— se encarga de recordar que sin paciencia no se consigue nada. ¿Cuántos actos de fe hace al día?

Pero no todo es tan sencillo como leer este escrito, no estar malhumorado en un embotellamiento … respira… un, dos, tres… Es un acto de fe.

¿De qué sirve reprimir los disgustos o los descontentos? Según los terapeutas, no es recomendable apaciguarlos, esto puede llevar a cometer ciertos actos inhumanos. Y es verdad, la racionalidad es nula cuando hay pensamientos cargados de emociones.

Seguir viviendo cuando en algún momento quiso partir, soñar despierto, amar de nuevo, aceptarse como sé es, son actos de fe. Es válido tenerle miedo al fracaso, ¿Y quién no ha fracasado?, Es un acto de fe seguir intentándolo hasta conseguirlo. A este mundo le hace falta «FE», —creer— porque sin esa siembra, no hay cosecha.

El accidente que es vivir.

Los días transcurren con calma, una abrumadora calma que se logra confundir entre el espejismo y la realidad. Lo esquiva que a veces puede resultar la vida, fluctúa infinitamente en la mente de aquellos mortales que el silencio los hace desfallecer.

Escuchar el tic-tac del reloj, mientras ves el tiempo desvanecerse entre tus ojos; esperando aquellos abrazos que jamás sucederán de nuevo, y botando amargos recuerdos al basurero más espeluznante que pueda existir: el olvido. Recordando que no hay tiempo, la vida es un eterno baile que ante cualquier descuido te pisa los pies.

Cada paso conseguido regurgita la angustia, domesticándola a su antojo; destronando batallas inimaginables, porque el único que vive y se alimenta de las esperanzas es el nefasto miedo.

—“Valiente serás si logras vencer el miedo” — grita, mi mente.

Cobarde, la cobardía se ha apoderado de mí, lo admito. Me he dejado envolver en los placeres oscuros de aquellas dudas que poco a poco fueron absorbiendo las ganas de salir de ese maldito pozo, infestado de pesimismo y carcomido por el conformismo inepto que alguna vez tanto critiqué.

—“Tocar fondo, bañarse con las frustraciones no es del todo malo”— recalqué, sumergida entre la mierda — mientras, la vida carcajeaba y se pavoneaba de mis desgracias.

Sentirse derrotada, llena de infortunios que yo misma causé; fue mi alimento y refugio impenetrable que me permitieron sentirme más viva. Gallardía al levantarme, estando reventada en el pavimento sin necesidad de recurrir a los vicios que alguna vez hicieron parte de mí. Aparté esa guerra interna que no me dejaba avanzar, dejé de pensar en los demás. Dejé de pensar en los posibles desenlaces de mi vida y empecé a vivir, creer en el ahora. En este presente fortuito lleno de contrastes, amargo y dulce; en donde existir podría llegar a ser el accidente más bonito que podría pasar.

Onanismo de amor

No tengo infinidad de versos para ti, porque no existen palabras que describan el fuego que enciendes en mí, ese deseo que arde en mi piel, que purifica mi alma cada vez que te veo o apareces en mi morbosa mente.

Te desnudo con mis palabras, te acaricio con mi aliento, te beso con mis ojos y te amo con mi cuerpo. Soy demasiado torpe para escribir sobre el amor, pero lo que no sé, me lo invento y lo que sé, lo divulgo ante la multitud.

Si es necesario gritar a tres, cuatro, cinco o miles de vientos, lo hago pero prefiero decírtelo en silencio, sin utilizar una sola palabra, sólo basta con que me mires a los ojos y ahí encontrarás todo el amor en mí.

Estoy aquí, entre mis sábanas, intentando no desgastarte tanto con mis pensamientos pero eso es en vano, la radio me traiciona y se escucha de fondo “Real love” — de los Beatles — y es imposible no recordarte, no imaginarte junto a mí, en esta habitación, dónde mi deseo es tu deseo, donde mi carne es tu carne, y mis orgasmos son tus orgasmos.

Intento no acariciarme, no desbordar mis manos sobre mi dulce piel, pero no puedo evitarlo; cuando me toco, pienso en ti, en cómo sumergirías tus manos sobre mi cuerpo, tu lengua sobre mi cálida piel y tu sexo dentro de mis piernas. Pierdo el control sobre mí y me dejo llevar por lo que siento, mi corazón late con fuerza, mis piernas tiemblan, mis ojos se nublan y mi mente queda en blanco y es así como siento el furor del orgasmo que lleva tu nombre, llegar.

Te deseo, eres mi sueño hecho realidad…Soy tu deseo, tu fantasía real.

 

 

Escrito: Septiembre 2013