No lamento…

No lamento el tiempo invertido 
ni las mañanas de sabor a cafeína,

no lamento las sonrisas regaladas 
ni los poemas recitados en la almohada,

no lamento haber vivido lo que viví
ni haber dejado de hacer lo que pude haber hecho,

no lamento el llanto que derramé
ni la tristeza que sentí cuando los sueños se fueron,

no lamento las noches taciturnas 
ni los días de relleno;
en el atardecer fui
y el amanecer soy.

No lamento mi ira
cuando vociferaba verdades parcas,
ni las mentiras emitidas 
por mi boca amarga.

No lamento los versos que te di
ni el amor que recibí.

Solo lamento no haber escrito esto antes,
pero ya no soy frágil 
y sé vivir sin mirar atrás. 

 

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Una razón más para hacer poesía

Te busqué en las esquinas más pobladas

Entre multitudes me perdí al ver que no estabas para mí,

Es inútil querer encontrar lo que siempre estuvo perdido

Y qué fatiga es olvidar lo que permanece vivo.

Recuerdos fugaces llegan a este martes trece,

No te extraño, no te pienso pero heme aquí escribiendo estos versos

Es la poesía la que me hace echar de menos

Lo que fue o no fue, lo que murió y no perduró,

Es la poesía el reencuentro de sensaciones vividas, añoradas o emancipadas

Y yo sin eso no puedo vivir.

Aún tengo vicios por perfeccionar,

Emociones qué experimentar

Y poemas qué redactar;

Echaré de menos las veces que quiera

Y buscaré en las paredes de mi alma

Una razón más para hacer poesía.

Desahogo

Tengo angustias atravesadas en la garganta, queriendo desbordarse en un mar de lágrimas. Tengo entumecida la paciencia, esperando quizá, la dicha de encontrar un destello de luz en medio de todo este caos. Puedo sentir cómo todo se derrumba y se desmorona la paz que había cosechado. Trato de no pensar, de no reprocharme nada, incluso, inculparme no me trae nada bueno… ya había olvidado esta sensación, ya había conseguido respirar dentro la oscuridad, pero hay días que vuelvo al inicio y no encuentro motivos para seguir en este camino y es ahí dónde aparece unas cuantas letras, para recordarme que todo pasa, todo río tiene su desembocadura. En los momentos buenos sé quién soy y en los malos sé para dónde voy. A veces no me encuentro pero al final del día estoy lista para dar la pelea. La mente es el lugar donde no hay descanso, todo el tiempo está buscando respuestas a las dudas. Planeando posibles soluciones, haciendo conjeturas sin vuelta atrás. Agobiante es el pensamiento cuando las preocupaciones sobrecarga las emociones. Este desahogo, me ha quitado mil toneladas de pensamientos de encima. Escribir no será mi mayor talento pero es mi terapia intensiva.