Aguas turbias

Parto de la idea que escribir 
es como un río que se lleva 
todo lo malo.

 

Las aguas turbias
se congregan, ansiosas
queriendo desembocar
en cabezas mansas.

La torpeza llega
a lo más alto
de la corteza cerebral,
hurgando como un gusano
terrestre;
devorando todas
las dudas existenciales.

Caen las letras
rendidas a los pies
del verso,
suaves y vigorosas
dispuestas a confundir el tiempo.

Entre comas y puntos
los lamentos se van
perdiendo
o tal vez no,
solo están adormecidos
en los silencios inquietos
que existen en los poemas.

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Medianoche

La memoria se agudiza en la penumbra

Al azar va, atrayendo guerras sinfín;

El silencio no existe cuando se piensa de más.

Es medianoche,

Suena el tic-tac del reloj

El cansancio quiere bailar con las ganas de dormir

Y el ramillete de dudas coquetean conmigo,

Yo las miro de reojo, sin vacilar…

Es la medianoche

Un día acaba de terminar

Se cerró el telón de las preguntas

Que quedaron expuestas en la oscuridad.

Un día acaba de empezar

Y mi mente divaga aún,

Sin poder contestar aquellos interrogantes

Que me suelen visitar.

La duda

Se me han revuelto las entrañas,
Siento que todo el mundo me engaña
Esta sed de la verdad
Me está robando la calma.
No puedo pensar bien
He perdido el apetito
Mi única ayuda es el licor bendito.
¿Cómo una duda puede robar el aire que respiro?
El desasosiego de conocer todo a medias
Hace que pierda la poca razón que me queda.
No escucho mi consciencia
Y quiero todas las respuestas
Si de esta no salgo, sólo me queda por decir:
¿quieres matar a alguien en vida?
Siémbrale una duda en la cabeza.