¿Cómo describir el vacío?

¿Cómo describir el vacío?
¿Es acaso un nudo en el estómago
o es un punto fijo apuntillando 
a la nada?
¿Es el silencio inaudito que ronda
en las hojas de los árboles 
o será tener el todo y dejarlo 
por pura cobardía?
Cómo describiría usted el vacío
cuando ya no siente nada;
cuando su corazón late, siente que respira
pero su naturaleza está marchita.
Cómo describirían ellos el vacío 
mientras ríen a carcajadas 
y a ella la llaman puta.
Cómo describiríamos nosotros el vacío
si en nuestras miradas
solo hay indiferencia frente al dolor.
Nos acostumbramos al vacío
sin darnos cuenta.

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Paranoia roja

No hay marcha atrás,
los ecos narran en la tempestad
voces arrítmicas que interrumpen
mi quietud;
hay deseos difíciles de cumplir
y las ramas de los árboles 
chocan contra la pared;
brotan de mi frente
gotas gordas de sudor. 

Paranoia roja
se desborda por toda la habitación,
el dolor no pasa
cuando la respiración pesa;
falta el aire, aun con las ventanas abiertas
y mis venas agrietadas
esperan un poco de redención.

¡Maldita calma ven a salvarme!
Sácame ilesa de esta guerra, 
he sentido la muerte en mi piel
y no me quiero morir.
¡Maldita calma! 
¿A dónde te has ido? 
Te hablo y no hay respuesta,
y mi paranoia roja 
quiere llevarme,
quiere ocultarme 
quiere enfrascarme 
en fragmentos inverosímiles…

No hay tormenta más caprichosa,
la que habita en nosotros.

Los Dos

Todo estaba entredicho, las palabras eran ecos que retumbaban en los oídos, cada frase parecían balas  que se clavaban en el pecho. No hubo tiempo para decir adiós ni un hasta luego, todo pasó tan rápido que las miradas hablaban por si solas, mientras los labios temblaban de cólera y el corazón latía bruscamente. El daño estaba hecho y no había remedio para el dolor.
Sus ojos se enrojecieron y de ellos brotaron lágrimas sin esfuerzo, sus manos se encogieron de la rabia y cientos de puños destrozaron la pared. Quiso salir corriendo, pero su furia no se lo permitió. En esa habitación estaba su vida, sus sueños, su juventud; estaba el tiempo, las noches de lujuria y las mañanas de amor. Quería matarla, destrozarle el cuello o clavarle un cuchillo, todo eso pasó en un micro-segundo por su jodida cabeza… ella solo sonreía de temor. Quiso matarla, mas no lo consiguió, él la adoraba, ella era su reina, su fortuna y bendición. Quiso besarla de nuevo, hacerle el amor, pero ella solo gritaba: «vete, ya no te amo. Ya tengo un nuevo amor»
Él no lo comprendía, no sabía cuándo, cómo ella lo había dejado de querer. Sin embargo él se estaba engañando a sí mismo, él sabía exactamente la hora, el lugar y el momento en que todo se había ido para el carajo. Ya no cabían más las promesas en su boca, los hechos demostraban otra cosa y justo ahí ella lo dejó. Se cansó de sus juegos, de sus imbecilidades y su falta de carácter. Ella lo amó con su vida, pero se dio cuenta que amar no es suficiente, no se puede entregarlo todo y quedarse con las manos vacías.

Llegó la desazón a buscar refugio en medio del caos que concierne a los dos. Dos almas rotas, dos caminos divididos y un amargo adiós para un amor golpeado, ultrajado por la deslealtad de uno de los dos. 

Ella

No, no es que sea una época difícil. Eres tú, solo tú, siempre tú, demasiado dual, fragmentada. Impedida para encontrar el significado de la felicidad. Demasiado acostumbrada a las heridas. Confundiendo el amor con el castigo. Como si quisieras lastimarme. Una adicta al apego y las mentiras. Una adicta al desdén y al silencio. Puede que me ames pero solo como un árbol de refugio. Una sombra que te cobije del sol que tanto adoras, y no quieres ya soltarte, te da miedo que me mueva. He aceptado mutilarme contra tu piel de diosa, donar mi arte a todo tu ser para inmortalizarte. Pareces una lámina de miel envolviendo el esqueleto de un revolver. Mis ojos mueren cada día al contemplarte mientras tu planeas quemar todos mis pasaportes. Quieres que te ame al ritmo de tus latidos como si fuera posible detener tu hemorragia del dolor y aunque ambos sabemos que después al terminar siempre obtendrás el final que te mereces.

 

“A”.
Colectivo Arte O Culto.

 

Eterna Noche

Vientos soplan en contra vía
pensamientos desatados en jauría
escupen mofas
destilan veneno por las rendijas,
¡Cuánta ironía hay en sus sonrisas!
Arde el piso
corre el miedo en círculos
la sangre se verte alrededor 
gritan agónicos dolores
queriendo redención,
¡Miren todos, es la muerte maldita!
La calle fúnebre está lista
se asoma frente a la multitud
un féretro de cristal 
rodeado de unas lágrimas de mentira.
Esperan pacientemente,
devorar sus más recónditos placeres
y en la cúspide 
drenar sus buenas intenciones
¡La eterna noche está aquí!
recogiendo al mártir
no hay inocentes en la fuga
ni vestigios en los ventanales
únicamente sombras
follando los pesares.

 

 

 

Tres respiros para vivir

Un respiro…
Tanta indolencia ha dejado abiertas las heridas
cuesta mucho alzar la cabeza 
cuando hay cicatrices por sanar.
Qué diminuto te ves
qué diminuto te sientes
qué ridículo es vivir así
el dolor no pasa
es una brújula buscando redención. 
Dos respiros…
Reminiscencias aparecen en el teatro blanco de la memoria
apuntando con finas dagas a las esperanzas
en los ojos hay un mar de sentimientos
navegando entre la tristeza e impotencia
¡Llora! ¡Grita! ¡Destruye todo a tu alrededor!
El dolor sigue ahí
adormecido está, preparándose para atacar.
Tres respiros…
El cuerpo está deteriorado
alma quebrantada, queriendo ser salvada
la soledad es arrastrada por el tiempo
tiempo cruel, que no perdona los pecados
qué tortura son los pensamientos
qué difícil es conciliar el sueño
qué martirio es no poder olvidar
un, dos, tres respiros para vivir
y mil razones seguir.