Mi voluntad

Tengo toda la intención de aniquilar la poca razón en mí
huir de aquí, siguiendo el rastro de mis designios
sin bulla, ni ecos que atormenten mi cabeza.
Tengo las ganas de mentir solemnemente
en tu cara, en la cara de ellos y vaciar 
mis desgracias en sus hombros.
Pero mi libertad es escasa,
mi sombra es etérea
y mi voluntad… 
una puta.

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El show debe continuar

¡Luces, cámara y acción!

Siento el foco en mi cara
llegó la hora de la función,
mis pies quieren explotar
hay tensión en mi paladar.
No hay palabras,
solo veo hipocresía 
en mi caminar.
Sigo de pie, 
tengo el cuerpo entumecido 
pero el show debe continuar
y mis pasos cansados van,
hastiados de tanta soledad 
y mis sueños brillan
en la oscuridad.

Maldita oscuridad
vive adornando mi verdad
con absurdas mentiras
que todo el mundo quiere escuchar.
Y no importa lo que yo sienta
no importa lo que yo piense
no importa lo que yo diga
el show debe continuar.
Así la llaga vuelva a sangrar,
mi llanto navegue 
sobre mis mejillas
y el dolor brote por mis poros
seguiré mi camino, 
botando piedras a los mezquinos 
ignorando bocas llenas de insultos
viviendo esta vida
hasta el último suspiro.

Queen – The Show Must Go On.

Vértigo

Un camino sin destino
una sonrisa sin motivo
una nota que te transporta
y una música que hace
espuma tu boca.
Una gota de sudor 
esculpiendo
tu cuerpo de canela.
He aquí la brisa
revoloteando
tus bragas de franela 
y mis ojos no lo logran
escapar
de semejante belleza.

Mis sentidos alborotados
resurgen desde la tierra,
el piso está caliente
y mi mente serena;
siento el vino 
reposar en mi desnuda
garganta,
sueño con verte volar
entre mis piernas
una vez más.

El mareo ya está aquí
y si no vomito 
la muerte vendrá por mí,
qué suerte podré tener
si no consigo ver
tu reflejo en mi ser.
Arde mi vientre 
la ilusión se ha ido,
es el vértigo de tu partida
lo que ha hecho de mí
un alma sufrida.


Loca de coherencia

¿Y si ya no tengo nada que escribir?

¿Y si solo quiero fingir?

¿Tal vez ya todo lo he dicho?

A este papel le cabe todo

Sandeces, locuras y disparates.

Mi mente va rodando

Mientras mi cuerpo

Se hunde en la mierda…

Y perdona mi pesimismo

¿Qué digo?

¡Que se joda!

Aturdidas están mis letras

De tanto optimismo junto,

Y hoy solo quiero gritar

Tomarme un whisky,

Dejarme llevar por el vicio

De extrañar.

¿A quién engaño?

Ya no te echo de menos

Solo extraño lo que fui

Cuando estaba a tu lado.

La realidad es agobiante,

Es un gusano que se indigesta

De los miedos.

Me gusta escapar de ella

De vez en cuando,

Para no terminar como

Una maldita loca

Llena de coherencia.

Domingo Híbrido

Maleza escudriñando por las ventanas al sortilegio de la soledad,
oscuras sonrisas alumbrando en el pozo de la desolación;
hay un maleficio en estas paredes, apuntando hacia la realidad.
Así son los domingos híbridos:
el piso se retuerce en las penumbras, no hay equilibrio constante, 
la mancha crece, crece sin obstáculo alguno.
Qué diminuto es el cuerpo cuando las cargas 
superan lo primitivo, y mientras la maldad se ríe a carcajadas
los miedos van consumiendo la poca dignidad que queda.
El viento sopla en contra vía, retumban los vidrios de las ventanas
afuera hace calor, adentro el frío es descomunal 
no para de llover en estas cuatro paredes
y el vacío es un lugar común.

Un minuto de desahogo

Como una vela agonizando, se van apagando mis emociones. Pareciera difícil encontrar mi punto de equilibrio, un día estoy bien, al otro es un completo caos. La vida y sus contrastes, llenándome el rostro de bofetadas todas las mañanas.

Escucho los murmullos de los que me rodean, los oigo vociferar sus quejas. Culpan a todos, culpan a Dios, pero nunca se culpan a sí mismos. Es más fácil arremeter contra los demás, lavar sus errores y untar de mierda el aura ajena que ver en qué se están equivocando y aceptar sus vergüenzas.

Yo quisiera decirles: me cago en sus culpas, a la mierda sus mezquindades y la puta que parió sus inseguridades, pero no… sólo respiro, cuento hasta 10 y no pierdo mi tranquilidad. Porque si hay algo que estoy de acuerdo con los gurús de la armonía, es que ningún hijo de puta debería torpedear mi serenidad. 

El domingo me suicido –Poema–

/Lunes/ la fatiga me alborota

la angustia está en la cima y mis ganas son remotas

/Martes/ quiero amarte, acabar con la necedad de utilizarte

insisto, no tengo planes pero el /miércoles/ preciso un escape,

andar por las calles, vivir, follar o quizás un alicate que mi quite

esta presión de un /jueves/ por la tarde.

Recitar poemas en un bar de mala muerte,

cantarte al oído mis genuinos gemidos

beber tu risa, ver el sol caer un /viernes/

sentir la brisa rozar dentro de mi caparazón;

el hedor de la tristeza está en cada esquina

arrugando el corazón de los habitantes.

Maldigo el /sábado/ para no perder la costumbre

qué castigo es seguir vivo, girando en un mundo sin rumbo fijo

el /domingo/ me suicido, he escrito

Pero empieza la semana y yo respiro.

Desahogo

Tengo angustias atravesadas en la garganta, queriendo desbordarse en un mar de lágrimas. Tengo entumecida la paciencia, esperando quizá, la dicha de encontrar un destello de luz en medio de todo este caos. Puedo sentir cómo todo se derrumba y se desmorona la paz que había cosechado. Trato de no pensar, de no reprocharme nada, incluso, inculparme no me trae nada bueno… ya había olvidado esta sensación, ya había conseguido respirar dentro la oscuridad, pero hay días que vuelvo al inicio y no encuentro motivos para seguir en este camino y es ahí dónde aparece unas cuantas letras, para recordarme que todo pasa, todo río tiene su desembocadura. En los momentos buenos sé quién soy y en los malos sé para dónde voy. A veces no me encuentro pero al final del día estoy lista para dar la pelea. La mente es el lugar donde no hay descanso, todo el tiempo está buscando respuestas a las dudas. Planeando posibles soluciones, haciendo conjeturas sin vuelta atrás. Agobiante es el pensamiento cuando las preocupaciones sobrecarga las emociones. Este desahogo, me ha quitado mil toneladas de pensamientos de encima. Escribir no será mi mayor talento pero es mi terapia intensiva.

Ya no hay asombro que valga

Muchedumbre infestada de indiferencia
monopolizando pensamientos van
manipulando las mentes vienen.
Los pelagatos viven aprovechándose de la ignorancia
no soporto la indolencia
tanta mezquindad refugiada en Dios
tantas mentiras creyéndose verdaderas
y este poema no será la solución al problema,
pero necesito de la poesía para liberar la bestia.
Abunda el hedor del fracaso

aumenta el asco hacia la sociedad
podría vomitar hasta mi alma
y ni así, podría estar tranquila.
La política se burla en mi cara
pero al final, la culpa no es de ella
es del pueblo indiferente
pueblo subyugado 
¡Cuánta suciedad hay en estas letras!
Ya no hay asombro que valga

porque he dejado de sorprenderme 
de este mundo incapaz
y esta maldita humanidad. 

 

 

Vamos, miénteme

Vamos, miénteme
sueles hacerlo
sin pudor/sin asco/sin remordimiento.
hazlo como la última vez
con gracia/astucia/talento
dime que me amas
siempre lo has hecho
te creí/como una idiota/confié en ti.
Vamos, miénteme
dime que no me olvidas
“como tú no hay ninguna”, decías…
Y a tu redes caía.
Vamos, miénteme
pero miénteme bien
porque hoy ya no te creo,
¿acaso eres real?
o sólo fuiste un espejismo que mi mente creó.
mierda, tu boca estaba llena de mierda…
Vamos, miénteme
¿mi silencio te derrumbó?
no existes/no existo/no existimos
Ni recuerdos quedan, ni tristeza siento
gracias a tus mentiras,  ni sentimientos tengo.