Sueño sin desenlace.

La corriente secó mi timidez;
en aquel instante,
fui tenue, impar e impaciente…
Pequeño desliz,
ha dejado mi piel
entumecida, cansada y desgastada.
Yo saboreé la verdad de tus labios
y besé tus mentiras,
aún así, copulabas en silencio.
Remota idea de equivocarme,
de verter mi sanidad
en un cuerpo usado.
Mi espalda habla de mi pasado
y mi vientre promulga
un futuro que rechazo…
¡Catarsis!
¡hipnosis!
¡Súbita muerte!
Mi desierto permanece inmóvil
y en mi ciudad la lluvia no cesa,
tal vez, sea la hora
de condenar esta realidad
a un sueño sin desenlace.



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