No hay rastro de ti

He de buscar mi destino
en aquella roca
que no cesa de chocar.

Soy humanamente torpe,
audaz y frágil.
Mis manos tiemblan
con desdén,
y ya no hay criterios
interrumpiendo
mis delirios.
Los recuerdos
me callan
cuando escucho
tu nombre.

He de buscar la luz
cambiante,
el sendero rojo
inadmisible,
para ser yo, una vez más
la fuente amena
que brilla en la
nebulosidad.

Serena tormenta:
te sigo buscando
en mis noches,
y, entre tanta niebla
no hay rastro de ti.

Poema incluido en la lista: Alter-ego

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