Penurias nocturnas

Mi sombra se destiló a destiempo,
el vértigo de la noche
se posó en mi cintura.
Yo quise parafrasear
a Pizarnik y fallé en el intento.
Tanta culpa rodeando mi cabeza
me ha dejado sin aliento.
Los latidos de mi corazón
sucumbieron en mi pecho,
Las tripas de mi estómago
se revuelcan entre sí,
he escuchado al viejo reloj
parlotear sus ecos,
y el insomnio magnifica
mis penurias nocturnas
en debilidad.

16 poema de la serie: Diablo de los poemas

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