Y no es sarcasmo, ni ironía.

Sigo buscando la ocasión perfecta para entrelazar los sueños despotricados en el minibar, pero mi cabeza es inconsciente y conoce la respuesta. Tantas veces escuché un no que alucino con las nefastas propuestas. Mi intelecto naufraga sin querer y se pierde en el barco de los remordimientos. Yo juré jamás rendirme ante las nimiedades, pero a veces pierdo contra mi propia competición y sólo quisiera fugarme, caminar por ahí sin destino final, llevando un cigarrillo en la mano – y yo ya no fumo- Aún así, la vida se empeña en jugar conmigo y me hace creer que existe una mínima posibilidad para concretar algún plan. Yo me río, de mí por supuesto. Porque vuelvo a caer en sus mentiras. Las mentiras saben a verdad cuando hay esperanzas respirando sobre la nuca. Aunque ustedes no lo crean, soy optimista. En cada respiro mío hay optimismo, no hay otra manera de explicar el porqué sigo viva. Y no es sarcasmo, ni ironía. Es una verdad disfrazada de mentira.

4 Comentarios

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.