Ya no queda nada en mi jardín

No existen las llamas eternas
Ni brújulas en cadenas,
La mancha se ha disipado
Y el precipicio impera.
Epicuro bien decía
Que el placer no espera,
En mi jardín florecen hierbas
Malas hierbas alejadas de la ataraxia.
La mentira está escrita,
Revolcándose entre las letras
No hace falta decir ya basta
Yace muerta, yace intacta.
Mi legado está en ruinas
Y el verbo cesa de noche,
No hay cadenas que me aten
Ni versos que promulgue.
El alba espera por mí,
Como quien espera sin reservas,
Ya no queda nada en mi jardín,
Solo hay tierra seca…



14 poema de la serie: Diablo de los Poemas.

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