Atardeceres que matan

La melancolía me abraza, difícilmente me deja sin palabras. Escucho los ecos de las palabras jamás pronunciadas, caigo rendida en un desvelo profundo y no logro (re)conciliar el sueño. Pero… ¿qué digo? El sol se está despidiendo, cae sobre el horizonte todo lo que ya fue; en los atardeceres se muere un poco así como en cada suspiro  renacen también los más ocultos placeres. – Quiero dormir… cerrar los ojos, volar hacia un lugar desconocido y sumergirme en un mar de tentaciones. 
Alguna vez dije: la luna sabe de mí lo que yo sé de ella y ese día supe que podría convivir con la oscuridad que habita en mí, sin dejarme consumir, sin dejarme afectar por esas sombras que a veces se empeñan en destruirlo todo. 

11 Comentarios

  1. Aprender a vivir con nuestra propia oscuridad es uno de los procesos más dolorosos que conozco y también uno de los que considero más indispensables para vivir en paz con uno mismo. Todos tenemos sombras, a las que debemos abrazar. Hermoso fragmento, Jessi. ♥

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