Poema Adyacente

Vi el sol reflejado en el río/
En la cumbre de la montaña
Los árboles se rozaban entre sí
La tierra abriéndose inhalaba.

Vi las nubes corriendo/
En el rostro de mi madre
habitaba la esencia de Dios
La naturaleza estaba muerta.

Vi los metales transformase/
Era alquimia al instante
A los átomos repatriarse
Junto al cosmos camuflarse.

Vi el viento quebrarse/
A mi piel exasperarse
El eco del horizonte anunciaba
Al tercer ojo pronunciarse.

Vi a la luna roja/
el espacio quiso exorcizarse
Mi cuerpo deambulaba
En un profundo éxtasis.

Vi a la noche encima mío/
Queriendo devorarme
Canalicé todos mis sentidos
En este poema adyacente.

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